Fernando Torres devuelve la sonrisa al Atlético

Oscar GonzálezVicente Costa MADRIDVALENCIA

DEPORTES

24 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Fernando Torres, con dos goles tras reaparecer en el segundo tiempo, levantó al Atlético del suelo, arrebató al Villarreal una victoria que creía segura y prolongó las esperanzas del conjunto de Luis Aragonés de jugar la próxima temporada una competición europea. Salió Torres y el Atlético encontró quien inventase goles, una referencia válida en el ataque, el único que podía despertar a una hinchada que comenzaba a abandonar el estadio media hora antes de lo previsto. Porque, hasta el Niño dio la vuelta al marcador con dos goles en cinco minutos, el conjunto rojiblanco regaló al Villarreal la tranquilidad hasta el final de temporada. Ni indultado por la afición, que espera acontecimientos, ni ayudado por el gol en propia meta del argentino Martin Arruabarrena, el Atlético post-Gil no dio síntomas de recuperación hasta que apareció el chaval y enmendó los goles iniciales del Villarreal. El equipo castellonense apenas se había visto en peligro hasta que salió el canterano. El Real Madrid vuelve a agarrar la Liga gracias a Ronaldo, que volvió a ser letal para el Valencia, en un partido crucial para la lucha por el título. El Valencia dio un repaso al Madrid en la primera parte, pero se hundió y se dejó dominar tras el descanso, cuando demostró muchísimo cansancio, y pagó la calidad y efectividad del delantero brasileño y la calidad de los blancos para ser los dueños absolutos del balón. Ronaldo marcó de nuevo frente a su rival favorito, el Valencia, y con sus dos goles en Mestalla aumenta a 19 sus tantos en la Liga y acerca de nuevo al Madrid al título. Ahora, toda la presión es para la Real Sociedad, porque el Madrid, pese a sufrir mucho en el primer tiempo en Valencia, está otra vez recuperado e inmerso de lleno en la lucha por lo único que le queda para salvar la temporada. El Valencia le dio una lección de fútbol en el primer tiempo al Madrid, que tuvo suerte de no encajar más goles, porque los locales, aparte del tanto de Fabio Aurelio, tuvieron en ese periodo otras cinco claras ocasiones para batir a Casillas. Pero el Valencia, a pesar de su gran juego y sus continuas llegadas, no tuvo remate, perdonó demasiado, y el Madrid pudo llegar igualado al descanso gracias a una ocasión aislada de Ronaldo, el único, pero tremendo, peligro de los blancos, que sufrieron mucho en defensa y en esa primera parte no dispusieron casi nunca del balón ante un rival que tuvo momentos magníficos. Pero tras el descanso se vio un partido diferente, porque el Valencia pasó a ser dominado absolutamente por el Real Madrid.