El club queda en manos de su hijo Miguel Ángel y de Enrique Cerezo
21 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Jesús Gil aseguró ayer que abandona el Atlético de Madrid. El presidente y dueño del club rojiblanco anunció que cede sus poderes a su hijo, el director general Miguel Ángel Gil Marín, y al vicepresidente Enrique Cerezo, encargados a partir de ahora de dirigir la entidad, que se encuentra intervenida judicialmente. Gil, que se considera víctima de una persecución política y mediática, pretende atraer a nuevos inversores que apoyen la ampliación de capital anunciada por el club. «Tengo 70 años y estoy hasta las narices de aguantar. No soporto que me insulten. Que lo resuelvan los que me han criticado», sentenció el presidente, que domina la práctica totalidad de las acciones (el 95%) de la sociedad. Gil, sin embargo, asegura que está dispuesto a venderlas «a quien ponga dinero de verdad y cumpla los compromisos adquiridos por el club». «Por encima de todo -añadió el dirigente-, quiero mucho al Atlético de Madrid. No voy a ser ningún obstáculo para una transformación total, si se hace de verdad. Yo no persigo ningún bien ni ningún fin, y por eso lo dejo». Gil incluso anunció que no tiene previsto volver al palco del estadio Vicente Calderón, salvo, quizás, en el partido contra el Real Madrid, en la penúltima jornada de Liga. «Si voy al estadio será contra el Madrid, porque como soy antimadridista, para ver si le fastidiamos la Liga», explicó el dirigente atlético, que se mostró muy dolido con los pretendientes a comprar el Atlético y con los seguidores rojiblancos, quienes le increparon en el penúltimo partido de Liga. «Cada mes era una fatiga enorme, con mi hijo buscando dinero con Cerezo. ¿Y cuál es el pago que hemos tenido? Que digan que yo soy el culpable de todo. Pues Gil se va, porque estoy ya muy quemado y no tengo ningún apego al sillón», aseguró el presidente. El mandatario, que manifestó que desea facilitar la ampliación de capital del Atlético, destacó que no está dispuesto «a dejar el club en manos de cuatro indocumentados, especuladores o medradores y lo lleven a la ruina». Por ello, exige a su hijo Miguel Ángel y a Enrique Cerezo «que cumplan los compromisos clarísimos que tiene el club». Sin apoyo Gil, que ya vendió a Sogecable los derechos de televisión del equipo a partir de la próxima temporada, anunció su marcha con una deuda reconocida de 18 millones de euros (3.000 millones de pesetas), pero denunció el nulo apoyo brindado por el Ayuntamiento de Madrid. «A pesar de mucho ser del Atleti, no nos daba las cinco asignaturas que dependían de ellos y que no eran para la familia Gil, sino para el bien del estadio y de los socios. Nos han tratado como perros», dijo Gil en referencia al trato recibido por el actual consejero delegado de la candidatura de Madrid 2012, Ignacio del Río. Gil aseguró que la decisión de marcharse del Atlético la tenía «madurada desde hace muchos días», y anunció que la próxima semana se reunirá con el Consejo de Administración del club para estudiar la ampliación de capital. «El Atlético lo que necesita es dinero, no palabras», reiteró Gil, que expresó su deseo de que el club rojiblanco «tenga muchas novias a partir de ahora, pero que vean el dinero que hay». El dirigente señaló que se va con amargura: «Al final, cornudo, apaleado y desagradecido, pero el tiempo pone a cada uno en su sitio. Quiero vivir tranquilamente y que le vaya bien al Atlético, que es lo que más quiero en este mundo después de mi madre».