El mejor jugador de la historia del baloncesto disputa hoy en Filadelfia su último partido en la NBA; ayer recibió el homenaje de los seguidores de los Wizards de Washington
15 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Michael Jordan confirmó su retirada del baloncesto en activo, por tercera «y definitiva vez», tras la derrota de los Washington Wizards ante los New York Knick (93-79) en su último partido en la NBA como local. El mítico jugador, que pondrá fin a su legendaria carrera deportiva esta noche en Filadelfia, recibió una ovación de más de dos minutos de los 20.173 espectadores que llenaron el MCI Center. Antes, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, le entregó la bandera de los Estados Unidos que ondeó en el Pentágono el 11 de septiembre de 2002, un año después de los atentados. Jordan se despidió con 21 puntos y 8 rebotes frente a los Knicks. A menos que decida desarrollar un papel similar en la expansión del equipo de Charlotte la próxima temporada, el mejor jugador de baloncesto de la historia ocupará un cargo directivo en los Wizards. «Me gustaría tener a doce chicos con gran pasión por jugar antes que a doce estrellas que no respeten el juego», declaró antes de repasar su última etapa como jugador. -¿Por qué no ha querido que le brindaran homenajes en cada pabellón? -No quería ser la estrella en cada lugar porque eso puede afectar la concentración general del equipo. Realmente no quiero restarle importancia a lo más importante, que es el juego en sí. Tampoco quería dar a los rivales una motivación extra para vencernos. Además, no es mi estilo. No necesito ir a cada pabellón a decir adiós porque no me estoy muriendo. -¿Se siente decepcionado por no alcanzar el play-off? -Es una decepción, pero también ha habido cosas positivas. Estos dos años me han servido para que cuando pase nuevamente a ser presidente sepa qué jugadores pueden ser parte de la organización y quiénes no. Soy de la vieja escuela, donde algunas cosas se hacen de una forma muy tradicional. Ahora estamos en una era diferente, y vivirla desde dentro me permite tener una mejor noción de cómo hacer las cosas en el futuro. -A diferencia de la campaña pasada, este año no ha tenido problemas de lesiones. -Se lo debo al descanso durante el verano, al diferente tipo de entrenamiento y a la preparación para conseguir una de mis metas, que era jugar en los 82 partidos de la fase regular. Me he sentido muy bien físicamente. -¿Qué sintió cuando Pat Riley y los Heat retiraron el número 23 en su honor? -Me cogió por sorpresa. Es el mejor regalo que me podrían haber hecho. Que retiren tu camiseta en la cancha de un equipo rival dice mucho sobre la clase de persona que es Riley. Tuvimos una rivalidad muy especial durante los años, pero ese gesto demuestra el respeto que sentimos el uno por el otro. -Estas dos temporadas han pasado muy rápido... -Sí, la verdad que han pasado rápido. No parece que ya hayan pasado dos años, pero sé que esto está a punto de terminar. Eso es lo que siento y lo acepto. Ahora sí di todo lo que tenía. He vivido momentos muy bonitos, he podido recordar viejos tiempos, he visto cosas nuevas, ha sido muy divertido. Esta vez la retirada es definitiva.