David Gómez, el atleta de O Rosal, la gran promesa del decatlón español, vuelve a la competición después de superar un calvario por la rotura del escafoides del pie izquierdo
14 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Pocos han pasado semejante calvario, y además en el anonimato. David Gómez (O Rosal, 1981) la gran esperanza del decatlón español, campeón en todas las categorías inferiores, acumula ya quince meses de recuperación después de romperse el escafoides del pie izquierdo. A lo largo de este tiempo le ha pasado de todo, no siempre bueno. Aún así, se ve con fuerzas para volver y hacer la mínima para plantarse en los Juegos Olímpicos de Atenas en el verano de 2004. David Gómez es un portento físico. Comenzó jugando al balonmano en las secciones inferiores del Atlético Novás, deporte que compaginó durante algún tiempo con el atletismo, en el que se inició a los once años. Cinco después fichó por el Celta. Con 16 ganó su primer campeonato de España. Se estrenaba en un nacional de decatlón y con apenas dos meses de entrenamiento. El primer título dio paso a seis más (dos en juveniles, tres en júnior y uno en promesa).La lesión de David Gómez llegó por sobreentrenamiento . «Doume moita caña», apunta el atleta. Tiene razón. No todos los deportistas de élite entrenan seis horas diarias. Preparar el decatlón obliga a un esfuerzo máximo «porque se é difícil adestrarse para unha disciplina, para canto máis dez». Ese exceso de trabajo le llevó a romperse el escafoides, aunque para el médico los primeros diagnósticos apuntaban a una simple tendinitis. Tan seguro estaba del resultado que le impidió someterse a una ecografía para disipar cualquier duda. No tuvo constancia de la lesión hasta enero del pasado año, en pleno campeonato de España. Ya había acudido a la cita con el pie roto, pero aún así terminó como séptimo en la prueba de lanzamiento.De regreso comenzó su calvario. Aunque en un principio estaba previsto que estuviese escayolado un mes y medio, al final estuvo tres. «O óso tardou moito tempo en pecharse». Tanto, que le llevó a perder movilidad. Liberado de la escayola comenzó corriendo en el agua, para después pasar a la fase de fortalecimiento, que en menor grado todavía mantiene en el día de hoy. «Estiven un ano en branco. Levo quince meses de recuperación», apunta. Como primer paso se ha reencontrado con la competición. Estuvo en el campeonato de España de pista cubierta participando en las modalidades de vallas y pesas. Todavía es prematuro meterse en las combinadas. Ahora, si todo sigue su curso normal está dispuesto a afrontar el nacional de pruebas combinadas, en junio en Palencia, y el europeo sub 23 un mes después. Eso sí, sin arriesgar. «Non vou arriscar, quero ir pouco a pouco e estar ben o ano que ven, que é olímpico. Espero estar en Atenas».Tiene posibilidades reales. Su techo está en los 7.772 puntos y con poco más de ocho mil podrá estar entre los seleccionados. En un país con escasa tradición en el decatlón, Óscar González y Francisco Cano serán sus adversarios. La FEA sabe de sus posibilidades, y además de las llamadas de ánimo ha recibido una ayuda de la entidad que le permite seguir viviendo del atletismo como profesional. De lo contrario, y sin beca ADO por no competir, tendría que hacer las maletas.