El cuadro donostiarra destrozó a un Madrid sin fuerza ni ideas. La Real Sociedad completó un primer tiempo de ensueño para desarbolar a un Real Madrid fundido y sin acierto por el esfuerzo europeo y con su victoria por 4-2, además de poner a su favor el enfrentamiento entre ellos en caso de empate final a puntos, se reengancha a una lucha por el título que parecía haber abandonado con su derrota en Riazor.
13 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.La estrategia dispuesta por Vicente del Bosque se frustró en el minuto 2 cuando los donostiarras, amparados por una afición que llenó Anoeta y que presionó en todo momento al conjunto madridista para desequilibrar su superioridad técnica, marcaban el 1-0, tras una jugada individual de Aranzabal y posterior asistencia a Kovacevic que éste desde el área pequeña no desaprovechó. La Real trató de ampliar esta ventaja e instantes después una conexión De Pedro-Kovacevic era desperdiciada por el ariete serbio, quien disparó su remate sobre el cuerpo de Casillas, que no daba abasto para ordenar una defensa que hacía aguas y estaba a merced de los atacantes locales. En el lado madridista Zidane era una isla en el océano de la mediocridad de sus compañeros, incapaces de enlazar tres pases seguidos y excesivamente nerviosos para superar el tupido entramado defensivo creado por un Raynald Denoueix, que demostró haber hecho los deberes y conocer las debilidades de su rival. El aluvión de buen fútbol realista no tenía fin y en el minuto 20 llegaba el segundo tanto, nuevamente con el protagonismo del internacional De Pedro que volvió a asistir a Kovacevic y éste, según recibía el balón, engatillaba un duro chut que hacía inútil la estirada de Casillas para marcar su gol número 17 en la presente Liga. La primera y única señal de vida del equipo madridista, en un primer tiempo de extremo sufrimiento, no llegaría hasta el minuto 27 cuando Zidane se hizo con un balón en tres cuartos de campo, se escapó de López Rekarte y lo colgó a Raúl en una jugada que olía a gol, pero su cabezazo se perdió por la línea de fondo. El desarrollo del partido no daba tregua al espectáculo, y en el minuto 31 Nihat rompió la espina dorsal defensiva del Madrid con su velocidad y obtenía el tercer gol. Pero no tuvo tiempo para celebrarlo porque Ronaldo aparecía por fin para batir a Westerveld con su solvencia habitual y daba un exiguo respiro a su equipo que un minuto más tarde encajaba el cuarto, un golazo, por medio de Xabi Alonso. El joven jugador realizó un gran partido en la tarde-noche de ayer y pasó con nota el exámen de jugar ante el cuadro galáctico. El conjunto guipuzcoano no mantendría en la segunda mitad el elevado listón en cuanto a juego, sencillamente porque era casi imposible hacerlo, pero sí supo controlar sin excesivos apuros a un Real Madrid que parecía pensar ya más en el Manchester que en intentar voltear este partido. El conjunto blanco tendría tiempo para maquillar el resultado cuando entró en el terreno de juego Portillo, que como siempre rentabilizó a los pocos minutos de los que disfruta, y en un contraataque burló el intento de fuera de juego de la defensa local para batir por bajo a Westerveld. En definitiva, la Real ha abierto de nuevo la Liga. Los donostiarras están ahora a tres puntos de los blancos, los mismos que el Deportivo de La Coruña. Lo cierto es que ayer Anoeta pareció revivir tiempos gloriosos que tuvieron en el viejo Atoxa su escenario de leyenda.