Sergio Vázquez, poca gloria para tantos años de gobierno

La Voz LA VOZ | REDACCIÓN

DEPORTES

Es el presidente de la Federación Gallega desde 1984

17 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Es un corredor de fondo. No cabe duda. Por eso, resiste al frente de la Federación Gallega desde hace casi dos décadas. Más que resistir, Sergio Vázquez Gómez (Hombreiro, Lugo, 1936), capea el temporal. Desde que llegó al máximo cargo del atletismo gallego, en 1984, la cosa no ha mejorado, dicen sus detractores. Así se suceden sus mandatos: tensos, pero sin alarmas. Tranquilos, pero con sobresaltos puntuales. Desde que comenzó a machacar su cuerpo en las pistas, Vázquez se decantó por las pruebas de fondo. Fue un atleta resistente, aunque su época dorada se ciñó a las categorías de base. Después desarrolló la que parece ser su verdadera vocación. Regir los destinos del atletismo gallego. Herculino de adopción, fue uno de los fundadores del Club Atletismo Coruña y llegó a presidir la Federación Coruñesa. Con el retorno de la denominación autonómica de las federaciones (y abandono de la estructura provincial), Sergio Vázquez desembarcó en la gallega. Hasta hoy. En el ránking de longevos en el cargo le sigue Cristino Álvarez (1947-57). En 1996 se presentó como alternativa al pontevedrés José María Odriozola, que le superó por 89 votos a 42. La campaña fue agria y los insultos estuvieron a la orden del día. El lucense defendía una propuesta apoyada en los ex atletas José Luis González y Sandra Myers, y en afirmaciones acerca del descontento existente en los diferentes sectores del deporte, presiones de Odriozola sobre los asambleístas y el poco peso de los atletas en el entramado. «Tienen que dejar de ser el eslabón más débil; ninguna federación puede atribuirse los éxitos de sus deportistas», dijo. Precisamente, los mismos argumentos que esgrimen sus críticos en la Federación Gallega, que deben conformarse con accciones puntuales y reconocer la falta de peso social para presentar una alternativa de gobierno. El Marineda coruñés impugnó las últimas elecciones, en febrero del año pasado, porque apreció «irregularidades» en la elección de los candidatos. Desde otros ámbitos, se le acusa de cortar la cabeza al que discrepa, no fomentar la base, dejadez con la élite y carencias en las instalaciones. Vázquez propugna una gestión que aumente becas y subvenciones, mayor peso de los atletas y exclusividad de la dirección técnica. Durante su mandato se fueron al limbo las promesas de infraestructuras, varios clubes entraron en crisis (Marineda, CDU...) y desaparecieron las pistas de Riazor y se consumó el éxodo de los atletas gallegos de élite, que optan por clubes y federaciones ajenas a la gallega.