El leonés lanzó el peso a una distancia de 21,24 metros
14 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Un grito desgarrador resonó en el National Indoor Arena de Birmingham. Un español mastodóntico, con el pelo totalmente rasurado, giraba sobre sí mismo, dando pisotones contra el suelo, mientras se le disparaba el dedo índice. Manolo Martínez se acababa de autoproclamar como el número uno mundial después de lanzar el peso a 21,24 metros de distancia, desbancando por un centímetro al líder provisional, el estadounidense John Godina, que ya no pudo recuperar su puesto de privilegio. Este atleta de 28 años de edad, un pionero del deporte español, acababa de tumbar una de las últimas puertas que le quedaban por rebasar al atletismo español: una medalla de oro en un Mundial en pista cubierta. El hombre que abrió el sendero para otros lanzadores, como el discóbolo Mario Pestano, acababa de hacer historia. Su tiro de 21,24, a dos centímetros del récord nacional, vuelve a hacer historia para el deporte español. Manolo Martínez, por primera vez en los últimos años, llegaba a hurtadillas a Birmingham. Una gastroenteritis le había debilitado de tal forma -perdió 15 kilos- que hasta la semana pasada no logró una marca digna (20,82). Ese registro insinuaba que iba en ascenso pero, pese a todo, se quedaba fuera de las quinielas. Gente como Godina, el ucraniano Yuriy Bilonog (bronce con 21,13) o el finlandés Arsi Harju convertían esta especialidad en una de las pocas que no estaba marcada por las ausencias. El segundo plano benefició a Manolo Martínez. El leonés había sucumbido varias veces a la presión. La última, sin ir más lejos, en el pasado Europeo al aire libre, en Múnich, donde no pudo pasar del quinto puesto. En Birmingham, en cambio, no tenía nada que perder y entonces su brazo pudo desplegarse sin temor. Este hecho permitió al discípulo de Carlos Burón rubricar un concurso sobresaliente. Todos sus lanzamientos estuvieron por encima de 20,70 y cuatro de ellos rebasaron los 21 metros. El último, el de la gloria, recompensaba todas la decepciones de su vida. La cruz de la jornada fue Raúl Fernández, campeón de Europa de longitud en pista cubierta hace un año, y que ayer se cayó de la final. Su marca (7,80), no obstante, está muy próxima a las de esta temporada.