El Dépor recibe a un correoso Villarreal en un encuentro de obligada victoria
07 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Dicen que Fernando Roig todavía sueña con hacer un Villarreal grande. En una localidad de apenas 35.000 habitantes, el presidente de la entidad levantina pretende edificar un proyecto puntero dentro del fútbol español. El propio Roig sugirió en más de una ocasión que el modelo a seguir sería el Deportivo, su rival de esta tarde en Riazor. Pero lejos está el día en que estos dos clubes alcanzarán la paridad. Por un lado, el concepto de la plantilla es distinto y, por el otro, las gestiones de sus máximos dirigentes caminan por derroteros opuestos. Así, mientras el Dépor ha llegado a alcanzar una deuda de 144 millones de euros, el Villarreal se cuida mucho de empufarse. De hecho, no se conoce que exista agujero porque en su momento el propio Fernando Roig se hizo cargo del mismo. En cualquier caso y a pesar de las grandes diferencias que se observan entre blanquiazules y amarillos, el encuentro se presenta de especial relevancia para los de Irureta. El compromiso de esta tarde es el primero de los dos consecutivos que el Dépor deberá afrontar en su estadio (el segundo será ante el Rayo). Y después, turno para el Bernabéu, para recibir a la Real Sociedad y para viajar al Camp Nou. Casi nada. Visto el panorama, los seis puntos son imprescindibles para llegar a la cita ante los blancos. Villarreal y Rayo serán, por tanto, como dos tentempiés antes de la comida. El choque de hoy llega precedido del adiós a la Copa del Rey, pero también de varias jornadas consecutivas sumando tres puntos en la Liga. No parece razonable pensar que lo de Mallorca vaya a hacer mella en el equipo. Además, cada día que pasa juega en favor del Dépor, que necesita que varios de sus hombres importantes vayan cogiendo la forma. Es el caso de Valerón, cuya titularidad parece todavía complicada; el de Fran, cuyo mejor juego se necesitará en breve; el de Víctor, que ya vuelve a las convocatorias; el de Molina, cuyo regreso parece inmediato. En cuanto al rival -correoso e incómodo-, todavía recuerda el Dépor el disgusto de la primera vuelta. Benito Floro y los suyos birlaron a los blanquiazules tres puntos de oro en un encuentro cargado de significado, no en vano era el primero que se jugaba tras el anuncio de la enfermedad de José Francisco Molina. La plantilla saltó al terreno del Madrigal con unas camisetas de homenaje a Moli, pero no pudieron brindarle un triunfo. Hoy, precisamente, con el guardameta ya curado y casi presto para el regreso, el Dépor tiene una gran ocasión de saldar esa cuenta pendiente. El principal peligro será, como siempre, Víctor Fernández. El pequeño delantero del Villarreal está especializado en marcar goles a la escuadra de Irureta. De hecho, son ya 10 los que ha conseguido ante los blanquiazules. Víctor es la prueba evidente de que los futbolistas pueden tropezar una, dos y mil veces con la misma piedra. Casi nadie duda de que marcará. La cuestión es cuántos marcará él y cuántos anotará el Deportivo. Para ello, Irureta se encomendará de nuevo a sus grandes depredadores. Una de las interrogantes del encuentro estará en la delantera. Con Makaay fijo, ¿seguirá confiando Jabo en Tristán? ¿Pasará el testigo a Luque? ¿Pensará el míster en el encuentro del miércoles ante la Juve? La respuesta, hoy a partir de las nueve menos cuarto.