La Conferencia Mundial, que debe estudia un Código Universal en la lucha contra el dopaje espera que se apruebe antes del inicio de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Aunque los reunidos en Copenague admiten que el texto sometido al examen del millar de delegados no es perfecto, incluso federaciones como las de fútbol o ciclismo no han ocultado sus reservas, sí existe el compromiso general de alcanzar un acuerdo, pese a que existen cerca de doscientas legislaciones diferentes, a los que hay que unir los reglamentos antidopaje de cada una de las federaciones. El presidente del COI, Jacques Rogge, no ocultó que su organismo se guarda una baza: «No habrá cabida en los juegos para la federaciones o comités olímpicos que no acepten el código. Ningún país podrá organizar los Juegos si su gobierno ha omitido la adaptación de su ley al Código o la ha rechazado». |