Olfateadores del gol

DEPORTES

LOS SEGUIDORES del Deportivo continúan lamentando las clarísimas ocasiones desaprovechadas por Makaay en Basilea. Mientras, en Madrid cantan orgullosos el gol de Raúl al Borussia, en un remate casi imposible que dejó abiertas las puertas para la posible clasificación de los blancos. El gol es la vida para los clubes, que con los aciertos de sus rematadores llegan a la cima de las competiciones. Ahora mismo vienen al recuerdo algunos de los goles de Santillana, capaz por sus remates de llevar muy lejos al Madrid en Europa. En la misma línea, quiero mencionar a Amancio y al santiagués Veloso, que volvieron locos a los defensas de Segunda (temporada 61-62) y fueron los artífices de aquel ascenso a Primera. Incurriría en un imperdonable olvido si no colocara entre esos reyes del gol a Pahíño, un vigués que se ganó fama en el Celta y en el Madrid, y aún tuvo tiempo para marcar goles importantes con el Deportivo como, entre otros, los que valieron para conquistar el primer Teresa Herrera ante el Athletic de Bilbao, y en el mismo año (1955) derrotar por primera y única vez al Madrid en partido de Liga en el Bernabéu. Hoy, unos cantan el gol de Raúl ante los alemanes, mientras otros lamentan los que no consiguió a Makaay en Basilea.