El Molinón podría sufrir el primer cierre de su historia

La Voz LA VOZ | REDACCIÓN

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Siete minutos. Siete minutos de tángana y de suspensión de partido pueden costarle al Molinón el primer cierre de su historia.

10 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El estadio gijonés nunca había sufrido esta medida, pero los incidentes registrados antes de la conclusión del Sporting-Numancia podrían acarrear un castigo inédito para el club rojiblanco. El Sporting se enfrenta al segundo borrón grave del año después del escándalo surgido con la emisión de un reportaje con cámara oculta en el que sus directivos y ex dirigentes daban toda una lección sobre el cobro de comisiones y la compra de partidos. La batalla del domingo se gestó durante el desarrollo de todo el encuentro. De hecho, el Sporting alega en su defensa las constantes provaciones de los rivales. Marini agredió al sportinguista Juan, que minutos después le devolvió la acción, sin que ninguno de ellos fuera sancionado. Desde entonces, los dos equipos se emplearon con brusquedad durante todo el encuentro. El visitante Kome se encaró varias veces con un sector del público, lo que provocó la irritación de los aficionados radicales, que al final del partido y tras dos nuevas agresiones, una de Kome al gallego Pablo Álvarez y otra de Ojeda a Rubén, que supusieron la expulsión de los dos numantinos, iniciaron el lanzamiento de objetos al campo. En el minuto 87, cayó una barra de plástico de unos 60 centímetros de largo que el meta Luis García se aprestó a mostrar al árbitro. No pudo hacerlo. Se lo impidieron los jugadores sportinguistas Manel, Cristian Díaz. Después, un guardia de seguridad forcejeó con Fagiani, del Numancia, por hacerse con el objeto. Resultado: una tangana que acabó con los delegados y los suplentes de ambos banquillos en el terreno de juego. El técnico visitante, Máximo Hernández, aprovechó para pedir la suspensión del choque. El colegiado, Velasco Carballo, se negó, pero sí reflejó en el acta el lanzamiento de una navaja y de la citada barra. La prensa asturiana reflejaba ayer que el campo se convirtió «en un saloon de película de vaqueros». Pablo Álvarez acabó con una brecha en la frente que precisó cuatro puntos de sutura. Y un jugador numantino ha sido propuesto para sanción por el club gijonés por haber lanzado una botella de agua a los seguidores aprovechando todo el desbarajuste final. El Sporting encajó su primera derrota en casa tras casi nueve meses. Pero sufrió el segundo traspiés extra futbolístico de la temporada. El primero salpicó los despachos. Ahora posiblemente le toque al Molinón.