El experimento de Del Bosque apea al Madrid de la Copa

Antonio Tomeu PALMA DE MALLORCA

DEPORTES

El Mallorca vapuleó a los blancos en Son Moix

29 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El Mallorca humilló a un esperpéntico Real Madrid en Son Moix, accedió a las semifinales de la Copa del Rey y, de paso, vengó el 1-5 que el equipo de Vicente del Bosque le endosó en la Liga recientemente. Valientes, ordenados y, sobre todo, concentrados en el partido desde el pitido inicial, los baleares lo bordaron y dejaron al descubierto todos los defectos blancos. Este Madrid, plagado de suplentes, ni corrió, ni presionó, ni estuvo atento. El desastre merengue reabrió el debate sobre si Del Bosque acierta o se equivoca al alinear a jugadores con los que no cuenta ni en la Liga, ni mucho menos en la Champions. No tienen la calidad de los titulares, pero su fracaso no admite justificación alguna y se debió quizás más a un carácter acomodaticio y a la falta de interés por la Copa. Todo el Real Madrid estuvo desastroso y, aunque no es cuestión de personalizar, sí llamó la atención la actitud de Celades o McManaman, que dejaron la sensación de ser dos futbolistas sin especiales ganas de reivindicarse. También de Cambiasso, titular indiscutible y elogiadísimo a principio de curso y ahora un centrocampista menor. Aguantando el chaparrón Tampoco aportaron nada las estrellas consagradas, una por línea, que alineó el técnico charro. De Zidane, sustituido por Solari en la reanudación, no quedó ni rastro en Palma. Raúl, que al menos tuvo el mérito de no esconderse y de sportar estoicamente el chaparrón hasta el final, volvió a fallar goles cantados. Y Helguera, como Pavón, aún están buscando a un camerunés como Sameul Eto'o, formado en la casa blanca. El Mallorca se fue con tres goles a cero al descanso pero, si hubiera estado más acertado en la definición, podría haber firmado incluso media docena. Lejos de abochornarse en el descanso, el Madrid no cambió en la reanudación y siguió a lo suyo, a deambular por el campo frente a un rival que le pasó por encima y le impartió una lección magistral de fútbol. Menos mal para el Madrid que, a partir de entonces, el Mallorca no quiso hacer más sangre. Incluso Gregorio Manzano reservó a Eto'o, Ibagaza y Harold Lozano.