Serena salva dos bolas de partido ante Clijsters y disputará con Venus el cuarto título consecutivo de un torneo de Grand Slam
23 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Las Willians no perdonan. El Open de Australia era su asignatura pendiente y ya están en la final de simples y dobles. Son insaciables e imparables. Cuando ponen en marcha el turbo ninguna rival se les resiste. Serena, primera cabeza de serie y líder mundial, sobrevivió ante la belga Kim Clijsters a una situación extremadamente comprometida. La americana ganó por 4-6, 6-3 y 7-5 en dos horas y trece minutos, pero en el tercer set se vio muy seriamente amenazada por un adverso 1-5 e incluso en el 4-5 tuvo que salvar dos bolas de partido para seguir manteniendo el tipo. Fue precisamente en ese tercer período cuando la pequeña (?) de las Williams se aplicó con saña para descargar con toda su fuerza golpe tras golpe para tratar de doblegar a Clijsters. «A pesar de estar con el agua al cuello, siempre creí que podía pasar», declaró una Serena feliz, que logró sumar 42 golpes ganadores contra los 14 de su oponente. Además la estadounidense subió más frecuentemente a la red, treinta veces, y obtuvo 20 voleas favorables. La belga Kim Clijsters llegó a decir: «Cuando Serena ejecuta su mejor tenis, y en el tercer set estuvo acertadísima, es casi imposible ganarle, aunque de todos modos me siento decepcionada por no haber sabido aprovechar mi ventaja y aquellas dos bolas de partido». El caso es que Serena Williams se ha plantado en la final, la quinta en un torneo de Grand Slam, tras haber conquistado el año pasado el triunfo en Roland Garros, Wimbledon y US Open y en 1999 el Open de su país. Ahora se le brinda la gran ocasión de alcanzar su cuarto torneo de Grand Slam consecutivo, que es la máxima aspiración de cualquier profesional. Para ello necesita superar a su hermana Venus, a la que derrotó en las tres finales de los grandes torneos del año pasado. Venus se impuso ayer en la otra semifinal a la belga Justine Henin, quinta favorita, por 6-3 y 6-3 en una hora y catorce minutos. La americana consiguió 20 puntos ganadores y materializó siete puntos de saque directo, aunque esta vez la velocidad de su servicio no pasó de los 197 kilómetros por hora, cuando acostumbra a superar la barrera de los 200 kilómetros. Por lo demás, entre las dos hermanas se aseguran ya unas ganancias de dos millones cien mil euros entre las finales de simples y dobles.