Los amos y testaferros de la generación de «Imperioso»

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade A CORUÑA

DEPORTES

Gil es el más veterano de cuantos manejan las cuentas del fútbol, a veces por ambición; otras, por intereses ajenos

19 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

La era informática sepultó aquel fútbol en que la economía del club se resumía en un cuaderno con tapas de hule, como decía Santiago Bernabéu. Algunos presidentes se obstinan aún en llevar las cuentas en crípticas carpetillas que hacinan en sus despachos, pero la realidad es que el márketing y el fútbol mercantilista redefinen en esta era las funciones de la generación de Imperioso , que encabeza el presidente más veterano, Jesús Gil. Gil lleva 16 temporadas al frente del Atlético de Madrid. Suya es una frase que resume la mentalidad de los directivos de hoy: «Arruinado antes que ser uno más del pelotón». El nuevo hombre de fútbol se mira cada mañana en el espejo del Manchester United para intentar extraer petróleo del balón. El presidente medio de Primera es un varón que ha soplado las velas más de cincuenta veces y que, en la mitad de los casos, dirige un club de su provincia. Ejerce una profesión liberal, generalmente empresario (inmobiliarias, construcción, hostelería...) o abogado. Se jacta de haberse hecho a sí mismo y subir desde la base. Por ejemplo, Lopera afirma que comenzó vendiendo pan en su barrio. El fútbol ha acometido su proceso de conversión en sociedad anónima deportiva (SAD), excepto cuatro equipos: Athletic, Barcelona, Osasuna y Real Madrid son clubes deportivos (CD). Pero ¿en qué manos está el negocio? Tipología Es difícil entender que la gestión corra a cargo de presidentes sobre los que se recopilan burradas en Internet. Gil pasó a la historia por el neologismo ostentóreo , y Lopera, por adverbios como bastantemente o fueraparte y discutibles formas verbales como habiera. Piterman (Santander) ha sido presidente y, a la vez, entrenador en la sombra del Palamós. Y de Astiazarán (Real Sociedad) es célebre la anecdota de ¿quién es Manolo? Delantero de Sestao, Sanse, Amorebieta y Bilbao Athletic, formuló un día esa pregunta en el vestuario rival parar propinar un cabezazo al tal Manolo. Después forzó su expulsión, cuando aquél intentó devolverle el golpe en la primera jugada del partido. Pero es la autoridad, no la personalidad, la que determina hoy la tipología de los presidentes. Por el poder que ejercen en su club, hay tres tipos. Son éstos: 1. Plenipotenciarios. Manejan la entidad y hablan con autoridad en nombre de socios y accionistas. 1.1. Como accionistas mayoritarios. Su paquete accionarial los hace amos del club. Sucede con Betis, Celta, Alavés, Santander, Rayo, Sevilla y Villarreal. 1.2. En una sociedad fragmentada. Carecen de mayoría accionarial por estar el capital muy repartido, micronizado. No obstante, lideran la entidad con un respaldo casi absoluto, al menos mientras ayuden los resultados. Es el caso de Deportivo y Real Sociedad. 2. Al servicio de otro poder. Testaferros de intereses ajenos. 2.1. Con un grupo detrás. Ese grupo ejerce un dominio real en el club, como en el caso de Mallorca (Grupo Zeta) y Málaga (se supone que también Grupo Zeta). O bien se inhibe de la gestión y delega en el presidente. Ocurre con Espanyol (Grupo Planeta) y Valladolid (Palcos Blancos). 2.2. Con otro accionista en la sombra. El Valencia está presidido por Jaime Ortí, pero las acciones de su grupo están en manos de Pedro Cortés. Su gran rival es Francisco Roig. 2.3. Con Hacienda o la Administración detrás. Sucede con el Atlético de Madrid (intervenido judicialmente) y con el Recreativo, sometido a un plan de saneamiento ejecutado por el Ayuntamiento de Huelva. 3. Presidentes electos por un CD. Son elegidos por los socios de aquellas entidades que no se han convertido en SAD, caso de Athletic de Bilbao, Barcelona, Osasuna y Real Madrid.