Desarmado en la oscuridad

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LEANDRO

Las desgracias de Martin en Lugo continúan en Cáceres, en donde el club lo ha echado de casa tras cortarle la luz

16 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Martin, recordado en Lugo más por sus desgracias y sus impresionantes brazos de culturista que por haber sido un año antes el mejor de la Liga ACB en rebotes, pasó una época negra a comienzos de los noventa. Eso sí, nada más salir del Real Madrid se hizo un hombre nuevo, por eso se tatuó en el brazo izquierdo la fecha de su resurrección: 1 de octubre de 1992. Su carrera recobró nuevos bríos. Y en esto, llegó el cambio de siglo. Su eterna sonrisa, su simpatía y su aspecto risueño dibujaban un norteamericano atípico. Es un tipo entrañable. Pero la fatalidad se volvió a cruzar en su camino en el 2000. En el atentado de las Torres Gemelas, un primo de Martin resultó con graves quemaduras, después su agitada vida le apagaba por el día y, para colmo, no había forma de lograr que le dejaran ver a su hijo. También sufrió un grave accidente de circulación que le dejó el hombro dolorido. Sus molestias físicas y su fama de conquistador -bien dotado- desesperaron a su técnico. En Cáceres las cosas le han ido peor. El club extremeño estaba hasta las narices de su inoperancia y lo echó con la excusa de que estaba en la cama con una señorita antes de un partido en Málaga. Después exigió que entregara las llaves del piso y el coche que le había proporcionado y, al no hacerlo, le cortó el agua, la calefacción y la luz.