Los de Argilés ganaron por una diferencia de quince goles
05 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Las selecciones citadas en Portugal para el próximo campeonato del mundo empiezan a preocuparse. Ayer España, que debía ganar su amistoso en A Coruña, lo hizo, pero se pasó cumpliendo el guión ante el combinado de estrellas de la Liga Asobal. Venció por quince goles de diferencia, una amplitud anómala en esta disciplina cuando dos combinados son teóricamente similares. Los más de mil aficionados que acudieron a Riazor presenciaron un encuentro vistoso, con goles y espectaculares paradas. Los primeros compases del partido mostraron una gran igualdad entre ambos equipos que poco a poco fue dejando paso a la superioridad del combinado nacional que, evidentemente, estaba en la obligación de mantener la intensidad durante todo el choque. Pese al dominio, al combinado de César Argilés sólo ha entrenado de forma conjunta durante tres días, algo que se dejó notar en varias jugadas del encuentro. El seleccionador no forzó a las figuras más importantes como Carlos Prieto y Enric Masip, y no alineó en el segundo periodo a Duishebaev y a Mariano Ortega para no agotarles físicamente tras pocos días de concentración. A los diez minutos La selección comenzó a exprimir su mejor juego pasados los diez primeros minutos de partido. Hasta entonces, el equilibrio en el marcador fue una constante, pero el mayor acierto del combinado nacional, con un excepcional Talant Duishebaev, y las brillantes intervenciones del cancerbero David Barrufet fueron decisivas para abrir una brecha de diez goles a los veinticinco minutos, que aumentó a doce antes de llegar al descanso. En la segunda mitad los pupilos de Manuel Montoya, entrenador del Granollers, tuvieron mayor presencia en ataque. Pese a todo, no fueron capaces superar a la selección en ningún parcial, y acabaron derrotados por un contundente 40-25 que reflejó la absoluta superioridad del colectivo nacional. Paradójicamente, el mejor jugador del partido de ayer fue Garabaya, integrante del combinado sparring de la selección rojilla. Tras el encuentro, el entrenador César Argilés explicó que «todavía hay aspectos que mejorar para el Mundial». «Nos falta algo de coordinación, hemos tenido fases con un exceso de continuidad en el juego y otras en las que nos quedamos cortos -matizó-, no obstante se han visto goles de todos los tipos, estuvimos bien en defensa con un excepcional Barrufet, por ejemplo, y por eso no podemos quedarnos insatisfechos». Ante el próximo mundial indicó que el combinado llevará a cabo un programa de escalada en intensidad. «Como meta utópica tenemos que creer que podemos jugar cada partido con dos equipos y así aprovechar las rotaciones, hoy lo hemos hecho y no ha habido gran diferencia», añadió. La selección de España volverá a jugar en el Palacio de Riazor el próximo viernes ante Brasil, en el memorial Domingo Bárcenas. El sábado se enfrentará al equipo de la República Checa y el domingo contra Eslovenia.