Irureta dice que el cambio de imagen obedece a las lesiones
26 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Es el Deportivo de siempre y, sin embargo, parece otro equipo. La victoria en Valencia ha confirmado un cambio profundísimo en el equipo. Si Riazor fue clave en las dos últimas temporadas, cuando el conjunto flojeaba bastante más fuera de casa, los términos se han invertido en esta campaña. El Dépor ha llegado a Navidad como el segundo equipo más fuerte de la Liga fuera de casa, donde ha logrado 15 puntos. Sólo la Real Sociedad supera esa cifra, con 18. Terceros son Madrid y Mallorca, con 13. En su feudo, los blanquiazules llevan 11 puntos. Sólo seis rivales en la Liga lo han hecho peor en casa. Son Mallorca, Sevilla y los cuatro colistas; Villarreal, Rayo, Espanyol y Recreativo. Y si la plantilla es básicamente la de la temporada anterior, ¿cómo se explica este cambio de imagen tan radical? En opinión de Javier Irureta, hay tres razones. Primera, que las numerosas lesiones han afectado más en casa, que es donde el Dépor debe tomar la iniciativa; fuera se protege más. Segunda, las características de la plantilla, con gente con poca capacidad de sufrimiento; eso se ha notado en Riazor, donde el equipo debe arriesgar más. A domicilio ha utilizado jugadores más férreos. Y tercera, la inercia de las rachas de los primeros partidos de Liga. Respecto a las lesiones y las modificaciones que ha tenido que realizar el Dépor, el entrenador sostiene que «fuera de casa, precisamente por las ausencias, jugamos con mayor concentración. En cambio ha podido faltar seguridad en Riazor, donde el equipo es más alegre. A domicilio se protege bien y se consolida», agrega. Sobre la falta de «gente sufridora», cree que la línea de tres, «con Víctor, Fran, Valerón, etcétera, no tiene esa característica. En Valencia -prosigue-, el conjunto supo sufrir porque había otro tipo de futbolista en el mediocampo. Estaban Duscher, Sergio, Capdevila... Son hombres que, cuando pierden el balón, siguen y no dependen tanto de la pelota». En Riazor, la apuesta más arriesgada tiene como contrapartida una mayor fragilidad atrás. Por último, Irureta dice que se empezó la Liga con unas inercias. «Perdimos en Riazor contra el Betis, pero ganamos en Pamplona y Vitoria. A veces, los equipos funcionan por rachas. Empiezas bien fuera, y eso te confirma, te da confianza y te asegura más».