El equipo de Lotina necesita vencer al Osasuna para no descolgarse en la tabla
23 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Vencer o convencer, el debate más manido esta temporada cada vez que el Celta tiene que jugar como locatario. Solamente dos victorias de cinco partidos jugados en Balaídos, y en el triunfo ante el Espanyol el equipo recibió silbidos de la grada en diversas fases del encuentro. La cita de hoy ante Osasuna (17.00, PPV) es un nuevo examen de los celestes ante la afición. Todo el mundo tiene claro que lo importante es vencer, pero si de paso se convence, vendría como el agua de mayo. Y es que además de los tres puntos y la imagen que se dé, está en juego la clasificación. Un traspiés pondría punto y seguido a la caída en picado que está llevando el Celta desde que se alzó con el liderato tras la jornada quinta. El equipo correría el riesgo de que surgiesen más nervios de los recomendables y comenzase a aparecer la palabra crisis. La mejor vacuna preventiva es una victoria ante el Osasuna, un equipo que despierta gratos recuerdos a Miguel Ángel Lotina. Pero en fútbol, cuando pita el arbitro el comienzo, los sentimientos desaparecen, porque si no aquel que te encumbró antaño puede hundirte hoy. La cita de esta tarde no llega en el mejor momento, aunque podía ser peor. Al menos Lotina dispone de efectivos para llenar la línea de defensiva sin verse obligado a mover a ningún jugador de su puesto, como ya ha ocurrido en otras ocasiones. La recuperación de Sergio y Méndez ha sido forzada al límite, pero al menos están ahí, ante las ausencias Velasco y Berizzo. Más importante es a priori la falta de Luccin, un jugador inamovible en su posición. La exigencia será la máxima ante un rival que llega en su mejor momento después de vencer al actual campeón de Liga, el Valencia, aunque sigue en puesto de descenso.