Con once años, el ajedrecista ourensano, que está disputando el Mundial de la especialidad en la Isla de Creta, sigue la misma proyección que Paco Vallejo, el campeón de España
21 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Nadie conoce su límite. A sus once años Iván Salgado (Ourense, 1991) lleva camino de convertirse en la esperanza del ajedrez gallego. A los seis años disputó su primer torneo en Santiago. Cinco después, firma la misma proyección que Paco Vallejo, el actual campeón de España. Su progresión invita al sueño. El ajedrecista ourensano colecciona títulos. Es campeón de España sub-12, ganador del mismo torneo por Internet y vencedor del autonómico sub-14. Hace un mes probó fortuna en el Europeo de la especialidad y desde hace algunos días busca un lugar entre los diez primeros en el Mundial de Creta. Su comienzo no ha podido ser más prometedor. Es capaz de codearse con los mejores del mundo, azerbaiyanos incluidos. Pero detrás de tanta ambición en el tablero, se esconde un niño extrovertido, alegre, dinámico y simpático. Si el mundo del ajedrez busca su Harry Potter para huir de los estereotipos, Iván Salgado representa el candidato ideal. Inteligente como pocos, disfruta gastando bromas y hablando por los codos. De empollón encerrado en los 64 escaques, nada. Iván disfruta con el ajedrez, pero también con el fútbol, que practica cada vez que puede. El balompié es su otra pasión. Tanta, que es habitual verle sentado enfrente del tablero con las elásticas de Boca, River o la albiceleste. Un pariente bonaerense tiene la culpa de su culto al fútbol argentino. En la Liga de las Estrellas celebra cada vez que pierde un grande. No se le conoce adscripción alguna. Esa imagen de desenfado choca con su minuciosa preparación de sus enfrentamientos. Es metódico a más no poder. Nada deja a la improvisación. Estudia todas y cada una de las posibles aperturas que el oponente pueda desplegar en la partida. En el tablero, Iván Salgado es un caudal de energía. La ambición personificada en un niño de once años con una capacidad de cálculo tremenda. Y si la frialdad no le llega, siempre le quedará la imaginación. Es especialista en voltear partidas imposibles. Y no sólo con los de su edad. En la Semana Santa pasada superó con pasmosa facilidad a todos los oponentes del Gallego sub-14 cuando todavía tenía diez años. Con ocho, ya había ganado el sub-10. Continúa la saga Las vacas sagradas del ajedrez local también han recibido más de un jaque mate en los torneos domésticos. Entre ellos su propio hermano Óscar, que también milita en el club de la Casa da Xuventude y que actúa como uno de sus profesores. Óscar, uno de los mejores jugadores de la provincia, fue el principal guía para que Iván entrase en el mundo del ajedrez. Elías González, el campeón provincial, su primer entrenador. Ambos tratan de seguir suministrando conocimientos a la joya de la corona, que cien horas por temporada recibe la visita de Marcial García, un maestro de la federación. En Madrid se han dado cuenta de que tienen un diamante en bruto. Quizá el sucesor del actual campeón de España, un Paco Vallejo que también tuvo en Galicia su rampa de lanzamiento. Nacido en Menorca, fue el Marcote vigués quien le catapultó al éxito. Entre triunfo y triunfo, Iván Salgado se ha marcado un reto a medio plazo. Convertirse en cinco años en gran maestro, título reservado a la élite de este deporte. Sería el mejor puente para acceder al profesionalismo, uno de sus sueños. Ahora ya es todo un símbolo para el ajedrez gallego. Su faro más tierno.