Un depredador con recursos

Manuel García Reigosa
M. G. Reigosa SANTIAGO

DEPORTES

El ariete formado en la cantera deportivista remonta el vuelo en San Lázaro tras un azaroso peregrinaje por Toledo, Xerez y Getafe

18 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Maikel Hermann Naujoks García (Isherlin, Alemania, 18-03-76) comparte condición de máximo goleador de Segunda División con Calle, después de que se hayan disputado once jornadas. Curiosamente, Calle llegó al Xerez desde el filial del Villarreal coincidiendo con la marcha de Maikel al Compostela. Los dos salieron ganando con el cambio. Aunque nació en Alemania, Maikel se trasladó muy pronto a Galicia. Inició su formación futbolística en las filas del Arousa y con quince años fichó por el Deportivo. Es compañero de generación de Pinillos, David, Viqueira, Dani Mallo, Deus, Aira... Llegó a debutar en Primera División un 26 de mayo de 1996. Era la última jornada de Liga y también el último partido de Bebeto con la camiseta del Deportivo, en Riazor frente al Barcelona. Sustituýo al brasileño en el minuto 63. Después inició un peregrinaje que le ha llevado a militar en el Toledo (tres goles), Xerez (diez goles en Segunda B), Getafe (doce goles), de nuevo Xerez (apenas juega, debido a las discrepancias con el presidente), y Compostela desde finales de enero. Recaló en San Lázaro por una de esas decisiones unipersonales de Caneda, que siempre ha mostrado querencia por los arietes. Cuando todas las voces reclamaban casi a gritos un centrocampista capaz de imponer sus dotes de mando, el presidente optó por un delantero. Y les salió bien su arriesgada apuesta a los dos, ya que el futbolista sabía que llegaba a un club en dificultades. Maikel debutó con la camiseta azul y blanca en la segunda jornada de la segunda vuelta, frente al Celta B. Pese a perderse un mes de competición por un percance muscular, acabó marcando nueve goles en la Liga. Y añadió tres más en el play off que valió el ascenso. Ya en Segunda, sigue siendo el principal argumento ofensivo del Compostela. Suma seis goles en once partidos y podrían ser ocho de no haber fallado un par de penaltis. Paradójicamente, hasta esta campaña nunca había errado una pena máxima. Maikel sabe sacar provecho de su envergadura en el juego aéreo. Sabe sacar brillo a su pierna izquierd: lo mismo golpea con la fuerza de un herrero que toca con la suavidad de un orfebre. En el área es un depredador que siempre está al acecho. Y tiene instinto en los contragolpes.