El equipo lucense celebró por todo lo alto un «triunfo de prestigio»
11 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.No hubo excesiva celebración en el vestuario del Leche Río. No había champán en el vestuario lechero. Garcés, desfondado, reposaba sobre una escalera con un grifo en su frente por el colosal esfuerzo realizado, a la espera de que se abriera la puerta. «Es un triunfo de los que dan prestigio», remarcaba Sevilla, uno de los ayudantes técnicos. Abrazos y más abrazos. «¡Esto es la leche!», exclamaba Biota. «Estamos trabajando bien, pero hay que seguir así; un triunfo en el Saporta para un club humilde como el nuestro es lo más grande», señaló Garcés. Con rostro muy serio, el mismo que el que cerró el partido más decepcionante del año en Alicante, Casadevall compareció en la sala de prensa. Su análisis era claro: «El inicio ha sido titubeante por nuestra parte. Hemos estado blandos en defensa y con mala colocación. En el segundo ya nos hemos asentado más, aunque luego, al ver que podíamos ganar en una pista como ésta, se nos ha encogido un poco el brazo y ellos, con tres triples seguidos, se nos han acercado». El técnico catalán aplaudió la serenidad final de sus chicos. «Nos hemos merecido este triunfo -finalizó-, porque hemos estado mejor en tres cuartas partes del partido». A Casadevall le brillaban los ojos cuando aludió a la mejoría defensiva de sus chicos: «Empezamos a defender, correr y anotar... creíamos que podíamos ganar. Sabíamos que aquí no podíamos titubear, porque ellos venían de dos derrotas dolorosas, por eso, pese al parcial final de ocho puntos no hemos arrojado la toalla y hemos ganado». González realizó uno de sus mejores partidos con la camiseta azul. «¡Ya nos tocaba!», constató en alusión al triunfo en Madrid tras más de un cuarto de siglo. En la sala de prensa, su rostro lo decía todo: «Ha sido un partido duro -comentó cogiendo aire con amplias bocanadas-, éste es un triunfo que hay que valorar en un equipo modesto; nos va a dar muchísima moral». En opinión del pívot cántabro, la seriedad lucense en el inicio de partido resultó determinante. Imbroda se tambalea Imbroda se tambalea sobre el columpio del cese. «El Breogán ha sido paciente y ha esperado su momento. No hemos tenido equilibrio en el segundo cuarto y hemos recibido muchas canasta fáciles. Al final, la precipitación nos ha podido», dijo en tono languideciente. El ex seleccionador nacional admitió que su equipo es «inconsistente» y que tiene una «falta de confianza importante». Victoriano, por último, aludió a que el Real Madrid se está arruinando: «Nos queda mal sabor de boca y organizarnos más táctica y técnicamente. No nos pueden machacar con críticas, porque hacemos lo que podemos». Confesó que el equipo siente «impotencia».