El mago que supo esperar

A. Herrán LUGO

DEPORTES

El base del Breogán, en la lista para el Preeuropeo de baloncesto, es el tercer español de la historia de la ACB que consigue la distinción de «mejor jugador del mes»

04 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Fernandito Romay daba pie de nuevo a los comentarios de la cátedra hace diez años en San Juan de Puerto Rico, sobre su milagrosa transformación cuando actuaba con el combinado nacional. Con España era genial y con el Madrid simplemente una pieza más en una constelación de estrellas. Aquel partido, celebrado en junio ante Argentina, fue el último de sus 174 entorchados con la casaca roja. Una década más tarde, otro gallego, Javi Rodríguez (Porriño, 1979) intenta tomar su relevo. Quizá la tierra tiró en el corazón del seleccionador nacional, Moncho López, al elaborar la preselección para la fase clasificatoria del Eurobasket del 2003. Rodríguez deberá competir con hombres ya consagrados como Marco (Joventut) y Calderón (Tau). Aunque el azulgrana Nacho Rodríguez había anunciado su intención de abandonar la selección, el gabinete técnico de la federación ha optado por incluirlo. Completa el grupo de bases, del que tendrán que caerse tres, Cabezas, la joven promesa del Unicaja. Siete debutantes Rodríguez acude a una cita en la que hay otros seis debutantes potenciales: Grimau (Lleida), Hernández-Sonseca (Real Madrid), Alzamora (Barcelona), Montáñez (Fórum), Gabriel (Estudiantes), Cazorla (Caja) e Iturbe (Estudiantes). El jugador gallego forma parte de una pléyade nacional de la que, por ejemplo, se han quedado fuera Rodilla, Dueñas y Alberto Angulo. España se enfrentará el 20 de noviembre a Rumanía, el 23 a Dinamarca y el 27 a Israel. A Rodríguez le pilló la noticia por sorpresa. Su carta de presentación es brillante: ha sido elegido mejor jugador del mes de octubre, una distinción que sólo han logrado otros dos jugadores nacionales en toda la historia de la ACB: Herreros, en enero del 2000, y Junyent en marzo de este año. «Para mí es un orgullo ser el segundo jugador del Breo que puede vestir la camiseta nacional, después de Manel Sánchez», resumió ayer. Rodríguez tuvo que emigrar a EE. UU. en edad júnior, cuando nadie confiaba en él. De vuelta a casa, el Tau quiso explorar su talento. Moncho López lo reclutó como cedido en Gijón y a partir de ahí inició una escalada imparable. Hasta entonces tuvo que navegar a la sombra de los júniors de oro por pertenecer a una generación anterior y de otros jugadores como Calderón que viajaban con una marcha más. Pese a su aspecto seco y desgarbado, su capacidad para mejorar han llevado a la cúspide al mago de Porriño. «Lo merece, por el arranque de año que ha hecho», explica su íntimo amigo Esmorís desde Sevilla. De vuelta a Galicia, se ha asentado con su novia Evelin, jugadora de voleibol que conoció en Asturias cuando ella militaba en la élite nacional.