El Real Club Celta ha contratado a un ex-futbolista del Compos del ascenso, Juan Armental, para evaluar el estado de ánimo en los vestuarios de las categorías inferiores
21 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Muchos aficionados han visto como su equipo falló en muchos momentos clave, cuando se jugaban el liderato, la Copa o la entrada en Champions League. Pero físicamente, la plantilla estaba bien. ¿El problema era que el vestuario sufrían miedo escénico, como decía Valdano? ¿O es que faltaba comunicación entre el técnico y el banquillo? Hay cosas que el entrenador no ve en un jugador, aparentemente en forma, pero que un psicólogo sí es capaz de detectar: los estados de ánimo. La tensión que sufre un deportista puede ser un factor que provoque una lesión. La alta irritabilidad que sufre un futbolista puede acarrear su expulsión del campo porque es más proclive a perder el autocontrol y a pelearse. O la presión que ejercen los medios de comunicación para mantener el liderato llega a influir. Los test y las sesiones en grupo pueden advertir con antelación al entrenador de estos problemas que lastran el rendimiento del equipo. La psicología podría convertirse en el nuevo valor añadido del fútbol, ya que la competencia es tal que todos los clubes de Primera ya tienen grandes fichajes, técnicos de escuela, preparadores físicos, masajistas y médicos. Pero, salvo excepciones como el Real Madrid y el Gijón, pocos han incorporado un psicólogo profesional para aumentar la efectividad de los jugadores... o del técnico. El Real Club Celta de Vigo recurrió hace tres meses a la Universidade de Santiago para contratar a un psicólogo que trabajase exclusivamente con las categorías inferiores. El elegido fue Juancho Armental, un ex-futbolista titular del Compos - cuando ascendió a Primera en 1994 - que continuó su carrera deportiva en el Arousa -donde entrenaba el ahora directivo celeste Félix Carnero-, el Pontevedra y un conjunto de Portugal. La misión que lleva a cabo Juan Armental desde la pretemporada es ser «el mejor amigo» de los 130 aspirantes a futbolistas que entrenan por las tardes en A Madroa. La Fundación Celta también ha proyectado una Unidad de Asesoramiento Psicológico que prestaría servicio al fútbol modesto y a otras entidades deportivas de Vigo. El lema de Armental es mantener una relación de «amistad» con los juveniles y charlar con los padres. «Les insisto en que los estudios son prioritarios porque el contexto de España no es el del Brasil de Ronaldo. Y los estudios ayudan a desconectar del entrenamiento», indica Armental. Éste cuenta con toda una experiencia como futbolista: «Siempre fui titular y no pasé por el calvario de los suplentes». Armental también se fija en los nuevos fichajes, que llegan a la ciudad y viven en soledad. O en el que no tiene tiempo para hablar con su novia. «Siempre les recomiendo que ocupen su tiempo con aficiones. Les ayuda a despejar la cabeza», dice el psicólogo. Cada tres semanas realiza test y controles. Las preguntas se centran en la percepción que tiene de sí mismo el jugador: si cree que regatea bien o si dispara al poste con precisión,. Luego se comparan las contestaciones con las del técnico. «Un chaval puede ponerse un siete pero el entrenador sólo le da un tres. Aquí hay un problema de falta de realismo», dice Armental. Otras veces, los test detectan si un estado de ánimo origina un mal juego. El nuevo experto del Celta dice que su trabajo es complementario pero nunca decisivo: «El psicólogo no va a ganar los partidos ni puede decir que el equipo es líder gracias a él. Sólo está para sumar». Preguntado como ex-futbolista si un psicólogo puede crear una mentalidad de ganador en un equipo que juega un partido clave, Armental ríe enigmáticamente: «¿Usted que cree?». Y añade: «¿Quiere que cuando seamos líderes hagamos sesiones de cohesión de grupo?». Éste recuerda que la era de la psicología deportiva del técnico Benito Floro «ya está superada».