El meta local evitó que los granates se encaramasen al liderato
20 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El portero del Real Avilés Industrial, Vilches fue el principal responsable de que quedase en tablas (1-1) un partido en el que el Pontevedra volvió a dar todo un concierto de fútbol extrañamente fácil y bello, dirigidos por un Padín espléndido y un Diego Castro que, al fin, ha cuajado. Además, la videoteca del buen hincha pontevedrés se verá incrementada con un nuevo golazo, esta vez de Tonino. Lamento «Entró la más difícil», lamentó tras el partido el entrenador del Pontevedra, José Aurelio Gay. Tenía razón: durante el primer tiempo, los gallegos pudieron hacer todo un catálogo de goles a un Avilés que empezó mirando de reojo al rival y acabó parcheando agujeros, presa de un ataque de pánico. A la hora de apagar fuegos internos, nadie superó a Vilches. El arquero empezó a ganarse un altar al cuarto de hora, sacando un disparo de Capi. Vilches se calentó, y a la media hora paró con los tobillos un trallazo de Javi Rodríguez; cinco minutos más tarde, detuvo otro gol cantado de Capi, esta vez con la cara. Y aún tendría tiempo de repeler dos disparos envenenados de Javi Rodríguez.