El árbitro y el técnico fueron criticados el pasado domingo
16 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Pasarón funciona como la mente de un esquizofrénico. Arranca, se para en seco, entra en un período de letargo al que sigue un estallido de cólera y, finalmente, acaba cargando contra Milucho, el árbitro o el delantero rival. Se pudo ver el pasado domingo en el encuentro que perdió el Pontevedra ante el Alcorcón (1-3). La grada de preferencia recibió con la ovación de rigor al equipo local. Pronto cambiaron las cosas. Los granates tocaban y tocaban, pero no creaban peligro. «Será moi bo o Márquez ese, pero a min non me gusta», decía entonces una señora, que se había pasado el primer cuarto de hora gritando: «¡Línea! ¿Non ves que esta en orsai ?». Con el gol visitante, la grada enmudeció. O casi: la voz tronante de un hombre repetía una y otra vez peroratas contra Milucho y el equipo. «¡Vén o Arousa e súmbavos ! ¡Vén o Arousa e súmbavos !», repetía, intercalando en la salmodia frases sobre las presuntas salidas nocturnas de los futbolistas, ya un clásico. Todo cambió con la primera expulsión. Mientras el amonestado, Casablanca, enfilaba el camino de los vestuarios, Pasarón cambió de demonio: olvidó el banquillo y cargó contra el árbitro. «¡Así gañan os equipos de Madrid! ¡Así gañan os equipos de Madrid!», chilló no menos de veinticinco veces el hincha de la voz cascada. La grada aullaba: «¡Arbitrucho!», decía uno, arrastrando la u ; «¡parviolo, burracán!», apostillaba otro. En la segunda parte, el gol de Javi Rodríguez sorprendió a Pasarón mientras criticaba sin piedad la actitud de su equipo. «¡Aí, muchachos , aí! ¡Dano todo polas cores!», gritaba el tipo del vozarrón. «Ese Márquez, que toque ten», rectificaba la señora que antes había puesto a caldo al andaluz. Poco después, marcó el Alcorcón, y el árbitro y Milucho volvieron a ser los pararrayos de la legítima ira granate.