Múnich da otra oportunidad

José M. Fernández A CORUÑA

DEPORTES

Casi tres décadas después, Irureta y Melo vuelven a encontrarse con el equipo que les privó de conquistar la Copa de Europa.

16 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Veintiocho años y cuatro meses después, el plato frío. El Dépor se estrena mañana en otro escenario mítico, el Olímpico de Múnich, y ante uno de los pocos grandes -el Bayern- a los que todavía no se ha enfrentado. El choque tendrá un sabor especial para Irureta y Melo. Todo empezó el 15 de mayo de 1974 en el estadio Heysel de Bruselas. El Atlético de Madrid disputaba la final de la Copa de Europa. Enfrente, el Bayern, también en su primera final europea. Los técnicos deportivistas formaron en el once inicial del conjunto madrileño. «El equipo atravesaba entonces un gran momento», recuerda Melo. Pero «aquel Bayern ya empezaba a ser una máquina», afirma Irureta en clara referencia a un rival en el que formaba la base de la selección alemana que un par de meses después ganaría el Mundial: Maier, Beckenbauer, Breitner, Hoenes, Muller y Swarzenbeck, el central responsable de que Vicente Calderón -presidente colchonero- recurriera al apodo de Pupas para su club. «Entonces -asegura Melo- el Bayern estaba en una línea pareja a la actual. Ahora tiene un palmarés extraordinario, pero entonces ya anunciaba que cogería la herencia del Ajax». El Atlético aguantó el tirón inicial y se hizo con el control. Tras el empate a cero se llegó a una prórroga en la que Luis marcó de falta.. A menos de un minuto, Gárate pierde el balón tras esconderlo en el córner; en el contraaque, Swarzenbek, desde la mitad del campo atlético, envía un zapatazo al que Reina acompaña con una estirada tardía. «Un mazazo. Aquello te queda grabado para siempre», reflexiona Melo, quien añade que «fue un sinsabor habitual en el deporte». El ayudante de Irureta reconoce que el empate alemán repercutió directamente para que, cuarenta y ocho horas después, el Atlético fuera barrido (4-0) en la reanudación de la final. Ni Melo ni Irureta habían vuelto a cruzarse con el Bayern. «Hablamos a veces sobre aquello, pero en esta ocasión no», dice el técnico, antes de matizar que «eso sí, alguna vez le he recordado que los dejé solos y les metieron cuatro». ¿Y si se topara con el Bayern en la final: «Ah!, entonces ya sería otra cosa...».