Calma chicha en Valencia

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade ENVIADO ESPECIAL | VALENCIA

DEPORTES

ENVIADO ESPECIAL, CÉSAR QUIAN

Sólo dos seguidores locales esperaron al Deportivo en el hotel de concentración La pretendida presión de la afición levantina no se produjo a la llegada del equipo

24 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Es muy posible que en el desierto del Sáhara haya más aficionados del Valencia de los que acudieron a recibir ayer al Deportivo, dos en total, camuflados entre 18 hinchas coruñeses que aguardaban por el equipo junto a la puerta del hotel. Y además, de escaqueo. «¡Oiga!, ¿puedo preguntarle un momento...?». Pero se olieron la jugada del redactor y ya estaban al otro lado de la calle, pies en polvorosa. Bajo un jersey ligero, la camiseta delatora de su equipo. La famosa presión que deslizaron varios medios de comunicación levantinos a lo largo de la semana se reservará seguramente para el estadio, donde habrá 40.000 aficionados. El aforo es de 55.000. «Mira, yo llevo en la ciudad toda la semana y es que ni hay gente de Valencia, que se van todos de vacaciones en agosto. Algunos hasta estarán en A Coruña», ironiza Raúl, uno de los seguidores coruñeses que acudieron al hotel para retratarse con los jugadores. Y es cierto, el trayecto en autocar desde el aeropuerto hasta la ciudad permitió observar el vacío casi absoluto de carreteras y calles que en otra época del año son el infierno del tráfico. Por la circunvalación transitaba algún conductor distraído que sacaba la cabeza por la ventanilla para ver si se trataba realmente del bus del equipo. Ni un gesto obsceno, ni un insulto. Tal vez lo único llamativo, una señora que desde la acera pidió a la prensa coruñesa que trate bien a los aficionados del Valencia. Precauciones Eso sí, la Guardia Civil quiso ser precavida en Manises para evitar riesgos inútiles. Como primera medida, el equipo no aterrizó en la pista principal sino en una secundaria que pertenece a la vieja base militar que existe todavía en el enclave. A pie de pista esperaban dos autocares, uno para el equipo y otro para prensa y aficionados. La expedición eludió así el paso por la terminal de pasajeros. En medio de la pista se procedió al reparto del equipaje, y todos al hotel. Un automóvil y una furgoneta de la Guardia Civil escoltaron la salida del equipo del aeropuerto, pero se esfumaron enseguida al ver que no había lío. El bus llegó al hotel sin escolta. Tampoco había aficionados del Valencia esperando al Dépor en la terminal de pasajeros, según informó el chófer del equipo y constató más tarde un policía.