El delantero se enteró dos meses más tarde de que no jugará los dos primeros partidos por su «salibazo» ante el Málaga
21 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El 17 de febrero, las cámaras de Canal Plus recogían unas imágenes en las que se intuía que Catanha escupía a dos jugadores del Málaga, en un partido que se jugó en el estadio de Balaídos. El árbitro no se dio cuenta, por lo que el Comité de Competición habría obviado el asunto si no fuese porque el programa El Día Después emitió esas imágenes ampliadas en un porcentaje muy grande. Era la única manera de observar que al delantero céltico le salía «algo» de la boca. Los dos jugadores del Málaga eran Fernando Sanz y Miguel Ángel. Ambos exculparon al jugador céltico, lo que no sirvió para que le sancionasen con dos partidos de suspensión. Fue una actuación de oficio, sin que mediase ningún tipo de denuncia, lo que hizo poner el grito en el cielo por parte del Celta, pues se entraba en una dinámica de rearbitraje de los partidos muy peligrosa, puesto que habría que estudiar con detenimiento todas las acciones del juego. El club vigués había agotado todos los recursos posibles, primero ante el Comité de Competición, que confirmó la sanción, y posteriormente ante el Comité Español de Disciplina Deportiva, máximo órgano disciplinario del deporte nacional, que concedió la suspensión cautelar de la sanción hasta que estudiase en profundidad el expediente. Ocurre que la justicia deportiva no difiere demasiado de la ordinaria, y las semanas fueron transcurriendo sin que llegasen noticias de la resolución definitiva del expediente Catanha. Así se llegó al final de la temporada, tres meses más tarde, y ya nadie se volvió a acordar del asunto. La resolución llegó a finales del mes de junio, cuando la atención del planeta fútbol estaba centrada en el Mundial de Corea y Japón, y nadie lo hizo público, ni siquiera el Celta (que sigue sin responsable de prense). Lotina empezó a trabajar en el mes de julio sin saber tampoco nada del asunto hasta hace muy poco. Pero peor que no saberlo el entrenador, es que ni siquiera el propio interesado tenía idea, según declaró ayer Catanha: «Me enteré hace cuatro días y la verdad es que me sorprendió. No me habían comunicado nada», indicó el goleador celeste. a liebre la levantó Miguel Ángel Lotina en la rueda de prensa posterior al partido contra el Paris Saint Germain, cuando un informador le preguntó si el equipo que alineó ante los franceses podría ser el mismos de la primera jornada de Liga en Sevilla. Fue entonces cuando el técnico dijo que podría ser así salvo en el caso de Catanha. La sorpresa fue generalizada. El futbolista hispano-brasileño sigue defendiendo su inocencia, como ya hizo en su momento: «Tengo que cumplir una cosa que no he hecho y llega en un mal momento porque para un jugador es muy complicado no empezar los primeros partidos». Como casi todo goleador, Catanha es un jugador de rachas, y en una de las buenas está ahora después de los dos goles que le marcó el martes al PSG: «Poco a poco voy cogiendo la buena forma. Cada vez me siento mejor, pero tenemos que seguir apretando todo el equipo al cien por ciento para llegar bien a septiembre». Este año se aprecia una actitud diferente en Catanha. No es el jugador individualista de antaño, cuando cada vez que abría la boca lo hacía para decir que su principal propósito era ser el pichichi de la Liga y se olvidaba del equipo. Ahora parece haberse dado cuenta de que tiene que pensar algo más en el grupo, y se nota no solamente en sus atrancadas palabras, sino también en sus formas dentro del terreno de juego, donde está aprendiendo a jugar mejor de espaldas a la portería y a soltar el balón con mayor criterio.