Un sector de la plantilla del Breo se adelantó ayer a la presentación oficial de hoy a las 11.00 horas y completó una sesión física a las órdenes de Miranda por el parque do Miño. Gomis, González, Núñez y Racca madrugaron para no recibir un duro castigo del sol. Poco después recibió en el Universitario el bautismo celeste Albert, que llega con las ganas de un niño. Regresa a Galicia tras un paso efímero por el Xacobeo Ourense. Su etapa de cuatro años en el Pamesa tuvo de todo; su protagonismo fue decreciendo y nunca llegó a demostrar si había algo más que una promesa como parecía en el Joventut. «El último año y medio ha sido muy malo para mí por lo que afronto esta etapa con la ilusión de un júnior», reconoció . Eso sí, su currículo asusta: una Liga Europea, una Liga y dos Copas. Albert será el tercer pívot tras Davis y Garcés, pero no le desanima. «Estoy acostumbrado a tener gente por delante y eso me motiva. Mi misión será defender, rebotear y aportar poderío físico en la zona», indicó. En relación a las posibilidades del Breo, dijo que «debe dar el salto hacia delante que no ha conseguido en los dos últimos años». Además, confesó que su mejor recuerdo son las seis veces que ha vestido la camiseta internacional. «Si hacemos un buen año ¿por qué no podría volver?», concluyó. Los técnicos Sevilla y Pazo relataron ayer sus experiencia en EE UU y Venezuela, respectivamente. El primero, que asistió con Casadevall a las ligas de verano de Boston y Utah, se entrevistó con Garcés. «Veíamos cinco partidos diarios y algunos jugadores que actúan en Europa cambian muchísimo; allí estan mejor», dijo Sevilla. Pazo espió jugadores de 18 años en unos Juegos Panamericanos. El Breo estudia firmar un convenio de filialidad con General Pico, club de procedencia de Racca, Mohedano y López.