El portugués Jorge Andrade acapara en las preferencias sobre los fichajes Los turistas cubren las ausencias de los aficionados que están de vacaciones
07 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Una hora y media antes de la cita, Tristán pasea por las inmediaciones de Riazor. O, mejor dicho, su camiseta, en el cuerpo de un niño de unos diez años. El andaluz es el ídolo, no hay duda. A Coruña ya huele a deportivismo. Como recuerdan las bufandas del Centenariazo, se presenta el campeón de la Copa del Rey. Hay partidos con menos aficionados. Los jugadores entran a cuentagotas por una puerta atestada de cazaautógrafos. «En lugar de ir a por una firma van a la guerra», describe una joven madre. Y claro, como en la contienda, mucha confusión. Tres futbolistas descienden de un autobús. -¿Quiénes son? -Sergio y Aira. -¿Y el otro? -Djorovic -¿Djorovic? ¿Este es nuevo? En las inmediaciones, el seiscientos blanquiazul rompe la tranquilidad al ritmo del clásico de Vitín y Ringo V ivir na Coruña que bonito é. También en las inmediaciones, algunos viven la presentación a su manera. Manuel Bruzos, encargado de la Cervecería Estadio vive su primer día grande, pero se lamenta: «Hay menos gente que otras veces. Quizá el euro...». Más cerca del estadio, la Deportienda. Álex, el encargado, solía ir a todas («La de Rivaldo fue mítica. ¡Cuánta gente!»). A esta no podrá. Camino de la puerta, el periodista recibe una llamada. Es Víctor, un deportivista de pro. Está en Arzúa, con la familia. -¿Hay ambiente? -Bastante. Oye, tú siempre venías a las presentaciones, además un socio desde 1986... -Claro. Así les veo las caras a los nuevos y escucho los discursos... (se lo piensa). Bueno, es que son siempre iguales. Jorge Andrade arrasa en las encuestas sobre los fichajes. Salvo para Santi, un murciano de «casi nueve años» que viste la elástica de Fran. «A mí me gusta Juanmi (paisano suyo). Vengo a darle la bienvenida», dice, «y de paso a ver el Teresa Herrera». Los turistas cubren las «bajas» de los que están de vacaciones. Ya dentro de Riazor, lo habitual. Operación Triunfo y Ghandi dieron la nota y la grada puso la pasión. Las mayores ovaciones, fáciles de adivinar.