La contrarreloj de hoy puede acercar a Igor González de Galdeano al sueño de París... o despertarlo de golpe. Tras un primer tramo jalonado de esprints y con la desagradable noticia de las caídas masivas, su equipo domina con solvencia el Tour y sitúa al corredor con ventaja para su primera reválida importante. El vitoriano afronta la fase decisiva con medio minuto de margen sobre el todavía gran favorito, Armstrong. «La enhorabuena es para el equipo, que se está dando una buena paliza porque la carrera va loca y hay que controlarla, no sólo por el liderato», matiza. El dominio del Once-Eroski ha sido incontestable. La victoria en la crono por equipos permitió que las siete primeras plazas de la general (Beloki, Jaksche, Olano, Nozal, Azevedo y el vigués Serrano custodian a su líder) estén ocupadas por corredores de la escuadra española. Las expectativas, por tanto, parecen las mejores, pero el vasco es cauto. «Creo que estoy bien, voy a hacer una buena crono, pero sé que me enfrento a Armstrong, el año pasado le gané, pero en el Tour te pasa como una escavadora», afirmó. Igor prefiere eludir cualquier responsabilidad por mantenerse en lo alto del podio. Y a esto contribuye la actitud fanfarrona del estadounidense. «Galdeano puede meterme treinta segundos de diferencia en la contrarreloj. Así se pondría más interesante la carrera. No me extrañaría que Botero e Igor estuviesen delante de mí», comentó ayer con sorna. Armstrong, que en la misma caída que ha derivado en el abandono de Freire sufrió su primer percance en cuatro años de Tour, apuesta a ganador y calienta el ambiente. «Manuel Saiz (el director del Once) dice unas cosas y hace otras. Beloki tiene que estar molesto con él. Decía que no iba a defender el maillot amarillo si tenía que hacer trabajar a su equipo y ha estado trabajando toda la semana para defenderlo», recuerda. La contrarreloj, las dos llegadas en alto de los Pirineos (La Mongie y Plateau de Beille), así como las tres de los Alpes (Mont Ventoux, Les Deux Alpes y La Plagne) abrirán las puertas de París al ganador de la edición 89 del Tour, una ronda que presumía el cuarto paseo triunfal del estadounidense. ¿Habrá llegado el momento de Igor?