Manuel Saiz salió por la parte delantera del autobús de su equipo, mientras que Igor González de Galdeano y el resto de corredores de la formación lo hacía por la trasera para ir al podio. Acababan de confirmar que habían ganado la cuarta etapa del Tour, entre Epernay y Chateau-Thierry, la contrarreloj por equipos sobre 67,5 kilómetros, la especialidad de la casa.
10 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El Once ganó la etapa, coloca a seis de sus hombres entre los diez primeros de la general y se pone en cabeza en la clasificación por equipos. Mejor imposible. Por si fuera poco, Igor González se enfunda el amarillo, con cuatro segundos de ventaja sobre su compañero Beloki y siete sobre Lance Armstrong. El equipo que dirige Manuel Saiz gana así su segunda contrarreloj en tres años. La clave del triunfo de ayer estuvo en la tercera parte del recorrido, totalmente plana, donde se podían desarrollar relevos más largos y en la que el que tuviera más fuerzas, se llevaría la victoria. El pinchazo de Mikel Pradera a mitad de recorrido le hizo perder a la Once-Eroski un hombre vital. Era uno de los corredores que estaba designado para el equipo del Tour pensando, precisamente, en la contrarreloj por equipos. Su temprana pérdida privó al Once de obtener, quizá, una mayor distancia con sus rivales. Pocas diferencias Las contrarreloj por equipos ya no arrojan las diferencias abismales de tiempos que se daban antes. Once-Eroski aventajó en 16 segundos al US Postal de Lance Armstrong y en 46 al CSC Tiscali de Jalabert, el equipo sorpresa y que más preocupaba una vez vistos los cronos intermedios que iban realizando. Las referencias, situadas en los kilómetros 21,5 y 40,5 fueron favorables al Tiscali, que aventajaba en seis segundos a la Once, y tenía a Jalabert como líder virtual de la carrera. Las cosas cambiaron antes del kilómetro 60, cuando Michael Sandstod pinchó. Bjarne Rijs, director del equipo, cometió un error de bulto: hizo que sus hombres le esperasen, y allí quemó todas las posibilidades de ganar que tenían. En la meta acabaron cediendo 46 segundos. Lance Armstrong, que no perdió más que al ruso Viatcheslav Ekimov, demostró que su equipo funciona. El americano puede salir satisfecho de los resultados obtenidos, ya que Galdeano y Beloki no han sacado demasiado tiempo, y sus hombres (sobre todo, Heras), no sufrieron los percances de la edición pasada. Once Eroski y US Postal eran los favoritos para ganar la contrarreloj por equipos y no defraudaron. Los dos han confirmado que las maniobras más importantes de la carrera vendrán por su parte, pero cuantas más responsabilidades le dejen a Arsmtrong, mucho mejor. Por su parte, Kelme perdió excesivo tiempo, y sus líderes, Sevilla y Botero, se sitúan a más de dos minutos. Y es que sólo Lance Armstrong se mantuvo cerca de la maquinaria amarilla que manejó Manuel Saiz.