Cementerio de entrenadores

E. PARADINAS ,

DEPORTES

El Mundial de Corea y Japón ha sido la última etapa para gran parte de los seleccionadores, algo habitual también en anteriores ediciones de la Copa del Mundo pero acrecentado en la primera que se ha celebrado en Asia. Para más de la mitad de los técnicos mundialistas ha significado su adiós del cargo. El caso más significativo de un técnico triunfante que deja el puesto se personifica en el campeón del mundo, Luiz Felipe Scolari. Felipao se limita a cumplir su palabra: dijo que se iría después del Mundial y se irá. A Guus Hiddink le han hecho ciudadano de honor, pero se va a entrenar al PSV. El seleccionador del otro anfitrión, Japón, también ha dicho adiós. El francés Philippe Troussier deja el cargo después de una gran labor. Javier Aguirre también cumplió al frente de México, pero ya es entrenador de Osasuna. Hernán Bolillo Gómez clasificó a Ecuador por primera vez para un Mundial. Después, al vencer a Corea, logró su primera victoria mundialista. Es un héroe en Ecuador, pero se va como había anunciado. Otros se fueron, pero obligados. Es el caso de Antonio Oliveira en Portugal, Jerzy Engel en Polonia, u Onigbinde en Nigeria. Varios se marcharon por su cuenta: el esloveno Katanec lo hizo por su enfrentemiento con Zahovic. Mirko Jozic se fue del banquillo croata antes de que le invitaran a abandonar. Cesare Maldini abandonó Paraguay sin hacer ruido, lo mismo que Víctor Púa en Uruguay. Bora Milutinovic no pudo triunfar al frente de China. Tampoco Oleg Romantsev con Rusia. Mejor estuvo Robert Waseige como seleccionador de Bélgica. Los tres últimos habían anunciado su marcha antes del Mundial. La lista puede aumentarse en breve: en Francia se tambalea Lemerre, lo mismo que Bielsa en Argentina.