La revancha de Ronaldo

L. M. ,

DEPORTES

29 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Ronaldo se cita hoy con su pasado. Tiene una revancha consigo mismo. El delantero puede enterrar el misterioso mal que le impidió jugar en plenitud la final del Mundial de Francia 98. Su crisis previa al partido aplastó anímicamente a Brasil antes de rendirse ante Zidane, quien le arrebató la corona del fútbol en el final del siglo XX. Ronaldo llega a su segunda oportunidad como máximo goleador del torneo, con seis goles, una trayectoria intachable en el Mundial y sin aparentes secuelas de sus lesiones de rodilla. Todo listo para sepultar el drama previo a la final del 12 de julio de 1998, cuando la canarinha perdió por 3-0 en Saint Dennis. Una hora antes del partido se anunció que Ronaldo no jugaría, y poco antes del pitido inicial apareció en el campo demacrado y aturdido. La explicación oficial habló de que, antes de trasladarse al estadio, había sufrido unas convulsiones. Meses después, el delantero del Inter, dijo que, pese a no encontrarse bien, no podía «dejar solos» a sus compañeros. «Cuando salté al terreno de juego, mi camiseta ya estaba empapada de sudor. Me sentía débil. Pero quería y debía jugar ese partido. No tenía derecho a huir», manifestó el jugador a la televisión de su país. Las versiones sobre su indisposición se multiplicaron. El periodista inglés Wensley Clarks añadió una de las más rocambolescas hipótesis. Indicó que el bajón de Ronaldo se debió a un ritual de brujería practicado por Roberto Carlos horas antes de la final. Tras aquel suceso, Ronaldo sufrió varias graves lesiones que le mantuvieron inactivo casi dos años desde noviembre de 1999, cuando frente al Lecce sufrió la rotura parcial del tendón de la rodilla derecha. Ahora, llega su revancha.