Italia se agota viendo correr a Corea

LUIS VENTOSO ,

DEPORTES

PETAR KUJUNDZIC / REUTERS

Si efectuásemos un escáner del cerebro del seleccionador italiano, Giovanni Trapattoni, posiblemente encontraríamos un candado. El gesticulante Trap es uno de los más fervorosos creyentes de la Escuela Amarrategui , forma rácana de entender el fútbol que goza de extraño crédito en Europa.

18 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Ayer, Trap nos engañó un ratillo: ¡saltó contra Corea con tres formidables atacantes, Del Piero, Totti y Vieri! Pero en cuanto se vio con un golito recordó el candado: retiró al siempre agudo Del Piero, sacó a la cancha a dos fieros bandoleros (Di Livio y Gattuso) y echó a su escuadra atrás. ¿Les suena, verdad? Claro, es la misma táctica cutre-suicida que empleó Camacho ante Irlanda. Y el resultado fue también idéntico: Corea empató a tres minutos del final. Y en la prórroga, el pequeño bólido de Hiddink, que jamás se queda sin gasolina, despachó con un testarazo de Ahn a una Italia que jugaba con uno menos (el recochineo del día es que el tal Ahn se gana la vida como suplente del Perugia). Italia (incluida su peculiar clase política) culpa del dramón al árbitro y denuncia un «complot». Cierto que la expulsión de Totti en la prórroga pareció un tanto pro-coreana, pero el arbitraje no decidió. La hinchada de Corea acude al estadio con una pancarta en la que se lee: «Hiddink for president». Tienen motivos para estarle agradecidos. El holandés errante no ha conseguido imponer un patrón europeo a su banda (Corea juega con un insensato 3-4-3) , pero ha enseñado a sus guerrilleros los rudimentos del fútbol. El resto no tiene secretos: más moral que el Alcoyano y una resistencia de conejo Duracell . A Corea se le abrió el cielo en el minuto 4. El repeinado Panucci (con dos pifias letales ayer) enganchó a Seol y lo sometió a un Hierro (llave de judo consistente en trincar la camisola del rival a la altura de la chepa y tirar sin rubor). El árbitro, como es lógico, sancionó el penalti. Ahn, algo pipiolo en la ejecución, facilitó un paradón de Buffon. Salvado el lío del penalti, Italia manejó a los pegajosos coreanos con su conocida solvencia: mucho orden, un par de codazos en la cara y arriba, las explosiones del miura Vieri. En el minuto 18, Totti templó un córner y el legionario del gol cabeceó en tromba a la red. Vieiri festejó su gol llevándose el dedo índice a los labios y ordenando silencio a la grada roja. Una insolencia precipitada: aún faltaban 99 minutos de chicle coreano. Italia jugó a sedar el partido con las mañas de la casa y Corea fue copando bola. En el cuarto de hora final, Trap rondaba la angina de pecho, con ensalada de ocasiones en las dos metas, pero la ventaja le valía. Hasta que a tres minutos del éxito, Panucci, en su segundo derrapaje, invitó a marcar a Seol. La prórroga con « gol de oro» es una rifa. A fuerza de correr, Corea compró más boletos. Y Ahn (¡de cabeza!) se llevó el jamón.