La generación perdida

Pablo Gómez Cundíns
PABLO GÓMEZ A CORUÑA

DEPORTES

El Deportivo y A Coruña también tienen su generación perdida. O, mejor dicho, desaprovechada. Seis años después, el deportivismo recuerda que hubo un día en que los coruñeses lograron ser campeones juveniles de España (fueron los primeros en conseguirlo en Galicia y, por el momento, también los últimos). Pero nadie sabe qué ha sido de ellos. En cuanto se busca la causa, el dedo de los protagonistas apunta a la plaza de Pontevedra. Todo sucedió en Puertollano (Ciudad Real) en 1996. El ex-técnico del Fabril, José María Blanco, dirigía a un equipo que deslumbró en la fase final de la llamada Liga de Campeones. En un grupo: Real Madrid, Valencia y Tenerife. En el otro, Sevilla, Athletic Club y Deportivo. En los rivales, jugadores que hoy triunfan en la elite como Pavón, Rubén, Jesuli, Luque, Miñambres, Rivera, Mista, Farinós, Corona, Guti, José Marí, Meca... pero quien ganó al Sevilla, goleó a los vascos y se impuso a los merengues en la final fueron los gallegos. Había calidad. Sin embargo, recibieron la primera en la frente. Los campeones pedían paso. Pero el club prescindió de la mayoría incluso antes de comenzar la campaña 96-97. Hay quien recuerda que en aquel momento alguno ya se olía el desenlace... y que Francisco Dopico no fue muy bien recibido en el vestuario el día de la final. En fin, otra generación perdida. «Todas las que pasan por el Dépor lo son», sentencia José María Blanco que refleja el sentir del grupo de chavales: «Ninguno de ellos tuvo la oportunidad de demostrar nada». «Ya lo advertí en su momento. O yo era un fenómeno, o los chavales valían. Intenté animarlos y que recordasen a Manuel jugando ocho años en Primera», añade. Blanco apostó en vano por recuperar las categorías inferiores aunque ahora cree que «si los niños se van a otro club, al menos los forman como personas». Sus pupilos le respaldan. Dani Mallo se muestra «resignado y dolido», al tiempo que destaca que «vencimos a jugadores que ahora están en Primera o ganan Copas de Europa». Para el guardameta, la calidad de la cantera gallega está fuera de toda duda -«Pablo López puede jugar con la gorra en la categoría más alta»- e invita a Dépor y Celta a que tomen conciencia. «Madrid y Barça se nutren de sus filiales; si queremos parecernos a ellos, debemos tomar nota», advierte. Pablo López (mejor gallego de Segunda B y capitán del Celta B) recoge el testigo. «El Dépor jamás pensó que pudiésemos ganar y se le escapó de las manos. No supieron qué hacer. Lo que más nos dolió fue que en nuestra propia casa no confiasen en nosotros. A mí me lo dijeron a falta de dos semanas para empezar la Liga», afirma. «Lendoiro presume de cantera y lo cierto es que no la cuidó. Los clubes gallegos se fijan en los niños cuando preguntan por ellos el Madrid o el Barça», dice. Las cesiones, una solución «Éramos los que peores campos de entrenamiento teníamos. Nunca se preocuparon por nosotros», recuerda Moscoso . «Es triste que Lendoiro lleve el pin del Ural y que luego en el club modesto se sientan desarropados», concluye. Adolfo asegura que «fue bonito, pero sólo duró cuatro o cinco días; nos faltó apoyo». Xaco analiza con frialdad: «Lo lógico habría sido una salida, una cesión, un cariño.... pero no hubo nada. Nos cerraron las puertas. El Dépor no es un grande por estos detalles. Veo normal que los niños se vayan». Amarelle considera que «cada vez vendrán más equipos de Primera a buscar niños a Galicia». Para él, la diferencia estriba en que «ellos sí buscan la proyección del jugador».