México aprovechó el nulo espíritu de Ecuador y despidió a la selección suramericana de su primer Mundial a falta de una jornada. Ecuador se adelantó a los cinco minutos, pero pagó con la eliminación su apatía y escasa capacidad de lucha.
09 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Un golazo del sevillista Torrado en la segunda parte sentenció el choque y permite a los mexicanos depender de sí mismos para pasar a octavos de final en el decisivo enfrentamiento contra Italia. México fue más valiente, más sacrificada, y salvo en los últimos minutos demostró ser muy superior a Ecuador, no sólo en juego, que no fue ni siquiera brillante, sino sobre todo en carácter y ambición. Cuando Ecuador quiso reaccionar en los últimos minutos ya era demasiado tarde, aunque tuvo dos grandes ocasiones para haber empatado. Pero Ecuador no hubiese igualado el duelo por méritos propios, sino por la dejadez de México en esa recta final, que pareció contagiarse de la actitud de un rival decepcionante. Ecuador consiguió pronto abrir el marcador, pero a partir de ese momento el partido tomó claro color mexicano y a la selección de Javier 'el Vasco' Aguirre le bastaría después con hacerse con el control y tener efectividad. Porque México, que se atascó en un principio ante la defensa ecuatoriana, no tuvo muchas ocasiones de gol en todo el encuentro, pero su absoluto dominio se vio recompensado. A Ecuador se le suponía mucho más fútbol, pero no ofreció nada. Se dedicó casi exclusivamente a defender, incluso cuando iba perdiendo y el tiempo se le acababa. Hasta la media hora de partido México dispuso del balón pero no tuvo llegada, porque Ecuador defendía bien y apenas dejaba un resquicio, aparte de que los norteamericanos insistían por el centro. Pero llegó el gol de Borgetti y México se tranquilizó para afrontar la segunda parte con una mentalidad netamente ofensiva y acabar cuanto antes con su rival. El poste evitó el tercero En esa segunda mitad el ataque mexicano fue constante y México no tardó en remontar. Lo hizo gracias a un magnífico disparo lejano de Torrado que hizo justicia. Entonces, Hernán 'Bolillo' Gómez, el técnico colombiano de Ecuador, decidió, por fin, que era el momento de sacar a uno de sus mejores jugadores, Aguinaga. Para nada, porque el partido lo siguió dominando México con oficio y empuje, aunque sin peligro, y daba la impresión de que Ecuador, adormilada y lenta hasta la desesperación, iba ganando. Cuando Ecuador se dio cuenta de que el adiós del Mundial estaba cada vez más cerca de despertó durante unos momentos, pero volvió a sestear y deambular por el campo, y pudo llevarse el tercero con un disparo cruzado de Borgetti que se estrelló en el poste en el minuto 70. A pesar de que 'el Vasco' Aguirre, el próximo técnico de Osasuna, no se asustó, porque sus cambios no fueron defensivos, México se echó atrás en esos últimos minutos en los que Ecuador buscó a la desesperada el empate. Lo salvó Oscar Pérez en el 82 con una gran parada a Carlos Tenorio. No habría sido justo ese gol. 'Bolillo' Gómez les dijo a sus jugadores en el descanso que tenían el partido ganado y nadie fue capaz en Ecuador de poner el mínimo de ganas y la agresividad suficiente para evitar la derrota. México también debe mejorar, pero ya lleva dos victorias y con un empate frente a Italia alcanzará los octavos de final.