Los Lakers dan el primer paso hacia el anillo al vencer a los Nets

ÓSCAR PIÑEIRO LOS ANGELES

DEPORTES

ADREES LATIL

La atmósfera humeante de Los Ángeles no puede taponar el olor a tercer campeonato consecutivo de la NBA para los Lakers. Con un engañoso y favorable resultado de 99-94, durante la madrugada de ayer los angelinos se adelantaron a New Jersey en el primer partido de las finales de la NBA, disputadas al mejor de siete encuentros. Phil Jackson, entrenador de los Lakers, definió eufemísticamente la actitud de su equipo en esta primera contienda por el título. Acogiéndose al símil de la velocidad, Jackson reconoció que los actuales campeones utilizaron el «cruise control» o control de crucero. En realidad, el conjunto californiano circuló bastante por debajo de su auténtica velocidad, pero le bastó. Los Lakers sacaron a New Jersey una ventaja de 23 puntos ya en el segundo cuarto, a partir del cual , y hasta el final del partido, se limitaron a administrar esa renta de forma frustrante para unos primerizos Nets. En el último cuarto, llegaron incluso a situarse a tres puntos de los Lakers, pero los campeones apenas se inmutaron. Se iban en el marcador cuando era necesario, manteniendo a los aspirantes en lo que les convenía. New Jersey no pudo contener a los californianos liderados por un inmenso Shaquille O¿Neal (36 puntos, 16 rebotes y cuatro tapones). Un resignado Jason Kidd, estrella de los Nets, admitió que «Shaq es el mejor jugador del planeta. Ni los 20.000 aficionados de hoy juntos en la cancha lo pararían. Puede hacerte cualquier cosa. Mejor sería que la policía se ocupara de él...». Resulta evidente que es casi imposible parar a estrellas como Shaq o Bryant (22 puntos). «Puedo hacer uno, dos o tres puntos en una jugada. No me importa. Soy un anotador prolífico», presumió el grandullón de los Lakers, hombre decisivo una vez más en la eliminatoria.