Corea estresa a Polonia

LUIS VENTOSO ,

DEPORTES

JASON REED / REUTERS

¿Recuerdan ustedes los tiempos del estremecedor bocata de Nocilla en que jugaban a la pelota en el recreo? Imposible olvidar los partidos del patio del cole: toda la manada de locos bajitos esprintando a la vez tras el balón, como hipnotizados por un imán. Pues bien, el fútbol coreano, quizá porque todavía es joven, aplica sin rubor el esquema de juego de nuestros días infantiles. Y lo noticioso es que les ha dado un excelente resultado.

04 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Ayer, por primera vez en su historia, Corea ganó un partido en un Mundial. Los nuevos diablos rojos del trotamundos Guus Hiddink estresaron con su velocidad a la parsimoniosa Polonia. Dos zapatazos de un nervio y una precisión imprevistos desahuciaron al impersonal equipo de Jerzy Engel, que nunca acabó de entender de qué iba el partido. Polonia, una selección grandullona y sin recursos creativos, se plantó en el estadio Busan Sport con un ortodoxo 4-4-2 y una mentalidad del tipo a velas vir . Pero tan aburguesado ejército se topó con una guerra de guerrillas. Los coreanos, rapidísimos, pegajosos hasta lo cómico, aprovecharon la distancia entre la zaga y la media polacas para inventarse docenas de pasillos. A los 25 minutos, cuando Polonia aún confiaba en la ley de la tradición y mantenía las maneras, Corea la reventó con dos toques. Un centro desde el extremo izquierdo y un tal Hwang Sun Hong la alojó en la red con la pericia helada que se supone patrimonio de los súper-clase. Dudek, el gran portero polaco que sirve al Liverpool, se enterará de lo que pasó viendo las repeticiones. Polonia, pensada para la contra, sufrió cuando hubo de tomar el timón. Al llegar a Asia, Hiddink quiso imponer cuatro defensas. No fue capaz, Corea sigue actuando con tres zagueros. Da igual: en cuanto un polaco merodeaba por el área de Lee Woon, ya surgían de la nada cuatro o cinco guerrilleros-lapa. La eléctrica Corea, con tipos veloces, pequeños y fibrosos, aún guardaba un cartucho para la segunda parte: el golazo de chut seco del veterano Yoo Sang. Impotente, el equipo favorito del Papa se enredó en la carrera de cien metros que proponían los anfitriones y continuó zozobrando. La grada ardía de gozo. Pero habrá que ver a esta Corea repeliendo la ofensiva aérea de un conjunto con remate.