Jorge Lorenzo, de 15 años y padre de Porto do Son, se convierte en el debutante más joven del Mundial de motos
04 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Uno se fue llorando y el otro llegó con la mejor de las sonrisas. El día en que Alex Crivillé anunciaba, entre lágrimas, su retirada, Jorge Lorenzo se convertía en el debutante más joven de la historia del mundial de motociclismo. El chaval tuvo que esperar hasta ayer para montar de forma oficial la moto, una derbi, ya que la organización no le permitió participar en los entrenamientos del viernes por no haber cumplido los 15. Ayer fue su cumpleaños y lo celebró a lo grande, con su padre, José, un gallego de Porto do Son emigrado a Mallorca pero que se reconoce preso de la morriña. Compartió pista y entrenamientos con lo mejorcito de la categoría de 125 -entre ellos un excepcional Pablo Nieto, que le arrebató la pole a Poggiali en el último suspiro-. Le fueron bien las cosas al último representante de la generación del biberón -Pedrosa y Nieto a la cabeza- y consiguió clasificarse, tras acabar trigésimo tercero. El puesto podría llevar a engaños, pero el piloto fue mejorando en cada vuelta. Lesión de clavícula Y el mérito es mucho mayor si se tiene en cuenta que el niño acaba de salir de una aparatosa lesión de clavícula y muñeca que se produjo en Montmeló. Allí se topó con algunas piezas de la moto del italiano Luigi Cecchinello, que se había caído en la vuelta anterior, y voló por los aires junto a su máquina. El percance hizo que Jorge no pudiera entrenar durante la temporada. Claro que si la sonrisa brillaba en la cara del chaval, lo del padre era cosa de escándalo: el abrazo que se dieron tras el entrenamiento pone difícil decir quien estaba más contento. Por algo lleva subido a una moto desde que tenía tres años y por algo sus progenitores llevan toda una vida ligada al motociclismo. José Lorenzo, que así se llama el papá del proyecto de estrella sobre ruedas, pone el acento gallego en el circuito de Jerez. Nació en Porto do Son y tiene buenos recuerdos de los circuitos de Galicia, donde pasó muchos años haciendo motrocross. Después, el destino, y la mujer, lo llevaron a Mallorca. Allí prolongó su carrera, compitiendo en pruebas de velocidad, y se casó con María, a la que conoció sobre una moto, ya que practicaba su misma disciplina. Cumplió el guión Con semejantes mimbres, Jorge no podía salir doctor en paleontología, ni experto en egiptología. Así que no hizo más que cumplir con el guión y darle el alegrón de su vida a quienes desde sus primeros años le enseñaron que los cromos de Ángel Nieto eran los únicos que nunca había que cambiar. José contaba ayer que su sueño es que el crío le salga parecido al zamorano, aunque no haría ascos a que se pareciera a Crivillé. En la recámara, un deseo futuro que evidencia sus ganas de regresar a su tierra. «Tengo la ilusión de volver a Galicia y desarrollar una escuela de motociclismo», explicó José Lorenzo.