Un Dépor mermado por las bajas intentará una victoria épica ante el Valencia en un partido que dejará a su vencedor las puertas del título La Liga es como un embudo. Al principio, veinte equipos entran en él y caminan tan juntos como revueltos. Los clubes ricos y los pobres se mezclan con una naturalidad que confunde en un mestizaje de roles que nos lleva a situaciones insólitas, como es ver a un Real Madrid debatiéndose en la cola o a un Villarreal coqueteando con los puestos europeos.
20 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El Valencia-Dépor de hoy es la prueba de que a los equipos les queda poco camino por recorrer en el embudo. Todos están ya en su parte más estrecha. Esa por la que sólo podrán salir de uno en uno, en un orden que será definitivo. El que pierda hoy, apenas podrá maniobrar para encontrar la salida antes que sus rivales. Por ello, el Dépor debe dejarse en Mestalla hasta la última gota de sudor para alcanzar una victoria que tendría un delicado y maravilloso aroma de Liga. La cuestión es que el grupo de Irureta ya se ha encomendado a la épica para conseguir el objetivo. Al vasco se le debió de olvidar enterrar los ajos en el córner de Riazor porque la fortuna ha dado la espalda al equipo en el peor momento. Tristán se lesiona con la selección. Disciplina Deportiva no concede «la cautelar» a Mauro Silva. César y Djalminha, fuera de combate. Terrible. La columna vertebral del equipo hecha añicos. Un defensa, un pivote y el goleador apeados del encuentro más importante del año. Tres piezas básicas en el engranaje blanquiazul que han debilitado al equipo en vísperas de enfrentarse a un rival que es una auténtica fiera. Fortaleza rival El Valencia es fuerte física y mentalmente. Tiene fe en sus posibilidades. Está arropado por un público incondicional que hoy abarrotará Mestalla por primera vez en este campeonato liguero. Y, por si fuera poco, tiene un hambre de título que ha sido alimentada durante más de treinta años de ayuno. Eso sí, presenta una incógnita. ¿Cómo responderá psicológicamente a su primer asalto de verdad al título? Enlacemos con otro interrogante, ¿qué puede hacer el Dépor ante una situación tan complicada? Irureta se muestra serio y preocupado. «Me siento desnudo», llegó a decir a este periódico cuando contaba una tras otra las ocho bajas que tiene para el encuentro. Obviar que las ausencias son importantes sería poco serio. Pero hablemos de las presencias. Molina, Scaloni, Naybet, Romero y Capdevila, en la defensa; Sergio y Duscher, como pivotes; Víctor y Fran, en los extremos; Valerón, de mediapunta y Makaay como delantero. No es mal equipo. Pero difícilmente podrá actuar de la manera que lo ha hecho en los últimos tiempos y que tan buen resultado ha dado. Mauro es una garantía de rendimiento. Duscher todavía está en una fase de su carrera deportiva en la que unos días apunta hacia el estrellato y, otros, se muestra como un imberbe del balompié. Esta situación puede marcar el rumbo del partido. La escuadra de Benítez es demoledora la medular. Si el Dépor aguanta al centro del campo ché, la batalla y por tanto, la Liga, habrá comenzado a ganarse. La épica llama al Dépor. La Liga también. Definitivamente, el embudo se estrecha.