Cientos de aficionados granates hicieron oír sus cánticos en el estadio de «A Rianxeira» No hubo lugar a celebraciones. Al contrario. Los alrededor de mil aficionados granates que ayer dieron colorido a las gradas de Balaídos se marcharon enfadados con la actuación de su equipo.
13 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Esperaban un triunfo de que le acercase un poco más a la promoción de ascenso, pero la ilusión inicial acabó convirtiéndose en desilusión por la derrota. Y es que en el fútbol lo único que importa son las victorias. El mal juego se olvida nada más terminar el encuentro, algo que han tenido que soportar durante gran parte de la temporada en Pasarón. Lo triste es que ahora que los hombres de Raúl González le habían hecho sonreír y disfrutar en O Burgo no le dan una alegría en los desplazamientos. El de ayer, por esa rivalidad Pontevedra-Vigo, era especial... Esa rivalidad quedó patente en las gradas del estadio vigués. Un grupo de aficionados de ambos equipos se enzarzaron en un cruce de insultos que se acabaron en el momento en el que hicieron acto de presencia las fuerzas del orden. Después, unos y otros, se centraron en lo que tenían que centrarse, que era en animar a sus respectivos equipos. Al final, la afición celeste festejó los goles del filial como si se tratase de un encuentro del primer equipo. O sea, eran pocos -apenas superaban a los granates-, pero con muchas ganas de que vencer al Pontevedra.