El equipo vigués venció en París por 0-1 al Benfica en el Trofeo «Amizade» El Celta logró la tercera edición del Trofeo «Amizade» ante el Benfica, en el Parque de los Príncipes de París, al vencerle por 0-1 con un tanto del brasileño Edú.
02 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El equipo vigués salió a este partido con muchos jugadores no habituales como Pinto, Yago, Doriva, Maurice..., pero a ninguno de ellos se les puede considerar como eternos suplentes dado la corta que es la plantilla celeste. Su condición de «no titulares», sí les obligaba a hacer un buen papel. La salida de los célticos al campo evidenció que el ritmo del Celta es ahora lo suficientemente alto como para no hacer aburrido, ni tan siquiera un amistoso. Las oportunidades se sucedieron de forma ininterrumpida hasta el descanso. Las primeras opciones fueron para Maurice que volvía a su país y se mostraba especialmente motivado. El galo pudo marcar tras una asistencia de Karpin pero su disparo lo salvó Julio César bajo palos. Luego de nuevo el futbolista del Olympique desperdició otra ocasión con Caneiro esta vez de salvador para el conjunto portugués. La única llegada del Benfica en el primer periodo se produjo por un error de Sylvinho en una entrega defensiva. Porfirio estuvo a punto de sorprender desde lejos a Pinto. El cuadro olívico dominaba y de ese modo logró abrir el marcador. Un gran pase de Doriva tuvo un mejor control de Edú y este último marcó con un remate muy plástico. Karpin de volea y Doriva desde lejos intentaron aumentar la ventaja celeste. La situación estaba controlada y Víctor Fernández decidió aplicar la dosificación de esfuerzos desde el principio. Karpin se marchó del campo y dejó su sitio a Jesuli. El sevillano obligó con un duro lanzamiento a una excelente parada de Moreira. Al descanso el público portugués silbó a sus jugadores por la mala imagen que estaban dando. En los movimientos de banquillo Sergio y Vagner suplieron a Cáceres y Luccin. La sensación de superioridad celeste no decreció, aunque sí lo hizo el ritmo del partido. Las rotaciones de ambos equipos ralentizaban el juego. El Benfica se vio favorecido por los cambios y puso algo más de mordiente a su ataque. La presencia de Mantorras y Drulovic en su delantera, les dio más problemas a los defensores celestes y en alguna de sus acciones la pelota llegó a rondar con peligro por el aréa de Pinto. Poco bagaje para un equipo que otrora saboreó las mieles de ser uno de los grandes de Europa. El debut del canterano David Pérez fue una de las notas destacadas del encuentro. Su labor sustituyendo a Sylvinho respondió a las exigencias de un estreno en un gran escenario. Los lisboetas trataron hasta el final de lograr el empate que les hiciese, al menos, obtener los penaltis como lotería para dilucidar el ganador del torneo. No fue posible la vendetta y otra vez las «águilas rojas» cayeron ante un enemigo del norte. El 7-0 de hace dos temporadas sigue pesando en las mentes de los seguidores benfiquistas, pero tendrán que esperar para borrarlo.