Carlos Sainz parte esta vez sin su inseparable Luis Moya

JOSÉ MARÍA GUIMARAENS A CORUÑA

DEPORTES

AUTOMOVILISMO / RALLY DE CATALUNYA

21 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

A la fuerza obligan: las lesiones sufridas por el coruñés Luis Moya en el aparatoso accidente del pasado lunes le impiden, después de catorce temporadas y 152 pruebas consecutivas, salir hoy como copiloto de Carlos Sainz. El madrileño estará acompañado por Marc Martí, regente de una pizzería en Molins de Rei, que ya ejerció como copiloto de Chus Puras la pasada temporada. El Rally de Catalunya es la cuarta prueba del Mundial, a la que llega Carlos Sainz con el llamativo bagaje de ser el piloto que más pruebas habrá disputado del campeonato (155), una más que el finlandés Juha Kankkunen. El palmarés del español registra 23 victorias, dos títulos mundiales, cuatro subcampeonatos y tres terceras posiciones. Sobre el asfalto catalán ya sabe lo que es ganar, pues obtuvo el triunfo en 1992 (Toyota Celica) y 1995 (Subaru Impreza). Esta vez, sin su inseparable Luis Moya, habrá de estar más atento que nunca a las indicaciones de su nuevo copiloto. Moya permanece en su domicilio barcelonés: «Esto, lo de la fisura de costillas, es muy doloroso. Cada vez que me incorporo noto unos pinchazos y veo las estrellas». No verá el rally, porque no es transmitido en directo, «pero lo seguiré al minuto, con los faxes que me pasarán de cada tramo». Espera que Marc Martí responda, «aunque no será fácil una perfecta interpretación de las notas que en su día elaboró Carlos Sainz, porque son muy descriptivas». Recuerda que empezó con esas notas «en un rally de Portugal, en Montejunto, en 1988 y ya ha llovido desde entonces». Se siente muy extraño por permanecer al margen de este rally, «aunque en el fondo me siento afortunado porque en catorce años ha sido la primera vez que quedo fuera de la prueba por lesión». Aunque el proceso de recuperación «no va tan rápido como yo deseaba, espero poder reaparecer dentro de tres semanas en el Rally de Chipre». Los médicos le dicen que si todo va normalmente, «llegaré muy justito a esa nueva cita con Carlos y el Ford Focus». Seguro que hoy cruzará los dedos para que su «jefe» y Martí se entiendan perfectamente.