FÚTBOL
11 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Los delanteros tienen estas cosas. Incapaces de mojar en diez partidos y, de repente, estallan. De la sequía a la euforia en noventa minutos. El domingo le tocó el turno a Morientes, un jugador con cierto aire de timidez, capaz de emocionarse ante los medios de comunicación o de dedicarse un gol tras romper una de sus habituales rachas negativas. Ahora, parece haber madurado. Tras la manita al Las Palmas apeló al tópico. «Lo importante es que ganamos», «ni antes era tan malo ni ahora tan bueno». Cosas de delanteros. Siempre bajo sospecha, Morientes desembarcó en el Madrid tras un apresurado aprendizaje en Albacete y un par de años de meritoriaje en Zaragoza. En el Bernabéu fue recibido como otro vano intento de resucitar a Santillana. Un buen cabeceador, pero al que siempre se le ha cuestionado su juego con los pies. Propietario de un físico envidiable (186 centímetros) para tutear a los más poderosos centrales, Morientes siempre ha estado bajo sospecha, sobre todo por parte del madridismo más elitista. Una trituradora en medio de la exquisitez. Llegó al Madrid acompañado de Dani para completar una línea ofensiva que formaban Mijatovic, Raúl y Suker. Vive del gol y cuando no marca atraviesa las depresiones propias de la sequía. Incluso, pese a que hasta el domingo había marcado diez en 17 partidos, parte de la prensa cuestionaba la validez de un ariete incapaz de sobreponerse a una mala racha y con escasa aportación al juego. «¿Qué ofrece al equipo cuando no marca?», se preguntaba Irureta cuando un periodista le inquiría sobre la suplencia del Tristán. También en el ojo del huracán, a Fernando Morientes, un directo competidor del andaluz por el puesto de acompañante de Raúl en Corea, le ocurre más o menos lo mismo. Incluso ayer, cuando lo habitual son los desmedidos elogios hacia la puntería de un Morientes que ya ha inscrito su nombre en la historia del madridismo y de la Liga, alguna crónica escarbaba en la herida abierta por sus errores en San Mamés y su poca participación en las jugadas de gol. Quiénes conocen a Camacho aseguran que Tristán es un fijo para el Mundial. ¿Y Morientes? «Si está bien, lo llevará. Camacho lo valora, sabe que es moldeable y que no plantea problemas si no juega», afirma la misma fuente. Y eso también figura en el haber del delantero extremeño. Su cara deja ver siempre su estado de ánimo, pero, incluso en los peores momentos, sus quejas parecen acompañadas de un «lo siento». Morientes ha marcado esta temporada 15 tantos en 22 partidos, y es el cuarto goleador en activo de la Liga. Por detrás de Raúl, Rivaldo y Hierro. ¿Suficiente?