Un gol de Jesuli sitúa al equipo vigués como líder provisional del campeonato El Celta se dejó sus fobias en el armario y sacó su carácter más ambicioso en Son Moix, donde rompió el gafe que le perseguía en sus visitas a Mallorca con una victoria que convierte el sueño de alcanzar el título en una posibilidad real. El Celta cree en la Liga y ayer dio un golpe de mano importante para presentar todas sus credenciales.
03 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Y eso que el primer capítulo del partido ofreció malos presagios, pues a los siete minutos el Celta perdió a Berizzo, que se retiró lesionado tras una entrada de Luque. Fue suplido por Sergio, que salió concentrado en las primeras puntadas que trenzó el Mallorca cerca del área celeste y también en el área rival, pues de su cabeza salió la primera nota que cantaba las ganas de dormir en el liderato. Un magnífico Roa impidió el gol. A pesar del mazazo de la lesión de Berizzo, el Celta le cogió bien el pulso al encuentro, con una perfecta coordinación en el movimiento de los jugadores y continuos apoyos y desmarques que propiciaron un mayor control del juego. El camino escogido era el adecuado para romper la maldición de la isla. La recompensa no tardó en llegar. Un balón robado por el Celta lo recibió rápido Jesuli que con espacio y la zaga rival desguarnecida es letal. El andaluz recortó a Niño y la envió al segundo palo ante la salida de Roa. Las huestes celestes mostraban hasta ese momento en Son Moix un carácter desconocido cuando llega el momento de demostrar algo grande. Parecían haber perdido la fobia a ser líderes. El que aspira a todo no puede permitirse ningún desliz, y hubo un pequeño instante de tímida reacción mallorquín, con un posible penalti de Cáceres incluido, al hacerle la cama a Luque. El colegiado no lo vio así y tras ese susto el Celta recobró aplomo. La referencia de Mostovoi Con la referencia ubicua de Mostovoi, las acciones ofensivas se sucedían una tras otra minando la moral de un endeble Mallorca. Posesión del balón abrumadora, mayor búsqueda de la portería contraria que el rival, desconcierto mallorquín. Todo podía ser inútil si se caía en el pecado de la soberbia o del conformismo, si se renunciaba a clavar la estocada en el momento propicio, si se permitía que los bermellones recucitasen, como le ha ocurrido al Celta en varios encuentros esta temporada. Hasta el rabo todo es toro, y un campeón debe demostrarlo de principio a fin. Pasó apuros Cavallero en un remate de Cristian Díaz, pero fue la salida de Ibagaza el resorte que impulsó el intento de reacción mallorquina. El Celta perdió posiciones y siguió desperdiciando ocasiones, como la que Karpin falló ante Roa. El desenlace se acercaba con el partido aún abierto. Mostovoi tuvo en sus botas por partida doble el tanto de la tranquilidad, pero al final se consiguieron los tres puntos con el tanto de Jesuli. El Celta pasó la noche de líder y espera a lo que haga hoy el Real Madrid durante su compromiso en Montjuïc. Lo único que hay que lamentar es la tarjeta de Mostovoi, que le hace perderse el derbi del martes.