TENIS
25 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Las próximas citas de Lourdes Domínguez están en dos torneos en Saltillo y Monterrey (México), uno en Bogotá (Colombia) y otro en Acapulco, de vuelta en México, para jugar, consecutivamente, dos torneos de la Federación Internacional de Tenis y otro de la Asociación Femenina de Tenistas (ITF y WTA, en sus siglas inglesas). O, lo que es lo mismo, en argot tenista, en dos diez mil, un ciento cuarenta mil y un doscientos mil. Dólares de premio, se entiende. La pontevedresa quiere empezar a olvidar al otro lado del Atlántico dos temporadas «muy malas». Lo dice la propia Lourdes Domínguez con voz seca y dura: las dos últimas campañas fueron nefastas para ella. Después de ganar en 1999 el Roland Garros júnior, la tenista pontevedresa cayó en una espiral de lesiones: primero, la espalda; el año pasado -«el peor desde que empecé a jugar»- fue una operación de hombro la que la mantuvo a medio gas, «agobiada» durante todo el año 2001. Domínguez empieza 2002 con el número 375 en el escalafón de la WTA, en el que es la vigesimoprimera española. Domínguez afronta su gira sudamericana «con muchísimas ganas». «Me estoy encontrando bien, tanto físicamente como en el juego. A lo mejor llego allí y pierdo en la primera ronda en todos los torneos, pero voy con confianza y con ganas de volver a coger ritmo de competición». Moral, por tanto, no le falta a la magnífica tenista pontevedresa, pese a que tras su éxito en París no le acompañó la suerte para mantener la gran progresión que había mostrado en los torneos internacionales. Lourdes Domínguez volverá de su gira sudamericana a principios de marzo. Lo hará quizá sin triunfos de relumbrón, pero sí con la moral mucho más alta. Está dispuesta a afrontar los distintos torneos que le esperan en tierras sudamericanas con mucha ilusión y ganas, consciente de que en ellos tiene que demostrar su calidad tenística para volver a entrar con fuerza en el ránking internacional y disfrutar de nuevo de los éxitos.