BALONCESTO / LEB
18 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El Ulla Oil no parece tener claro quienes son sus enemigos. O quizás disfruta siendo el pupas. La victoria ante el COB es de las que se paladean. La que se escapó ante el Llobregat es de las que duelen porque, los catalanes, en vez de quedarse a tres triunfos se han acercado a uno, y con el basketaverage. No vale la disculpa del árbitraje, realmente desacertado, más en el último cuarto y más todavía en el caso de Pérez Niz, que empezó por invalidar una canasta legal de Lisard, acompañarla de una técnica a Clarós y enviar al banquillo a Vicario (el único lúcido en el Ulla Oil) con una quinta personal que asombró hasta a los catalanes. Repartieron errores para ambos lados y dejaron la duda de si arbitraron o decidieron al azar. Tampoco vale la incomodidad del Llobregat, un rival que es como un dolor de muelas. No deja coger ritmo, exprime la defensa en zona y acredita paciencia en el ataque. Todo eso ya lo sabían los santiagueses. Los pívots, erráticos Tampoco debería ser excusa el flojo partido en ataque. El Ulla Oil no logró salir a toque de corneta. Los pívots sólo estuvieron presentes físicamente, con la honrosísima excepción de Asselin, que más que un tobillo tenía una pelota por articulación. El perímetro no funcionó. Incluso fue demasiado remiso. Sólo Javi Pérez (como casi siempre, todo en el primer cuarto) y Vicario (el más constante y clarividente, especialmente a la hora de cortar la zona y buscar las entradas a canasta) aportaron fluidez. Lo que ya resulta difícil de justificar es la falta de concentración y la dejadez defensiva. El Ulla Oil dejó pasar infinidad de ocasiones para dar el estirón y tardó más de treinta minutos en entrar en el partido (el mismo registro vale para la afición). Fue demasiado tarde, a pesar de que tuvo sus opciones. A falta de un minuto el marcador reflejaba un 74-70. En poco más de sesenta segundos, el parcial fue de 1-6. El Llobregat, errático en los tiros libres en los tres primeros cuartos, acertó al final. Incluso en el penúltimo, de Berbois, a dos segundos. Estaba más fuera que dentro. Pero retrucó.