Atasco del Pontevedra en casa

TINO RASCADO PONTEVEDRA

DEPORTES

Los granates ceden un nuevo empate frente a la Ponferradina en Pasarón

11 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El nuevo año no ha traídos buenos aires para el Pontevedra en Pasarón. Un equipo capaz de encandilar lejos de su estadio sigue atascado en su feudo, sin conseguir darle una alegría a sus aficionados. Raúl González pedía rivales que no se apertrechasen en su terreno de juego para romper la mala racha. Ayer la Ponferradina parecía por momentos el locatario, con presencia de hasta cinco hombres en acciones ofensivas. Dejó muchos espacios atrás pero el Pontevedra maniobró con lentitud a la hora de construir su juego y le costó llegar a la portería contraria. La presión en todo el campo anunciada en vísperas del encuentro por el técnico granate se puso en práctica desde el pitido inicial. Sus jugadores parecían dispuestos a merendarse a los bercianos en el arranque del partido. Ganar con cierta holgura se había convertido en una obsesión para ellos después de los últimos resultados en casa ante el Caudal y el Gernika. Pero la Ponferradina se presentó en el campo de O Burgo sin ningún complejo. Su entrenador Simón Pérez concentró el control del rival en la parcela ancha y ahí el vigués Fidalgo demostró su calidad no sólo en la contención sino también en la creación. El primer aviso de los visitantes a los 9 minutos de juego con un disparo de Davinchi al larguero de la portería de Sierra aclaró sus intenciones. No venían a por el empate sino a por la victoria. Incluso poco después Vilaseca chutó muy ajustado a la escuadra y la precipitación invadió a los granates. Fue un querer y no poder durante todo el partido. Incluso el gol de la Ponferradina que complicó el objetivo del Pontevedra llegó como producto de un pase con muy poca convicción de Jorge Ordóñez a Tonino. Al medio vasco le robaron el esférico y Cascallar acabó alojándolo en las mallas de Sierra. El empate, cinco minutos después, a cargo del joven Diego Castro aprovechando un centro de Curiel abrió la esperanza de la victoria a la afición local. Faltaban sólo cuatro minutos para el descanso y al Pontevedra le quedaba por delante toda la segunda mitad para romper la pésima racha en casa. Sin embargo, en la reanudación sería la Ponferradina la que dispuso de la mejor ocasión para hacerse con el triunfo en un remate de Fidalgo a la madera que salió rechazado hacia su compañero Dani, quien sorprendentemente no acertó a empujar el balón a la red. Con este empate se agrava la crisis del Pontevedra en su feudo. De los nueve últimos puntos que ha disputado con el Caudal, Gernika y Ponferradina tan solo ha sumado dos.