Compañeros y técnicos del delantero blanquiazul creen que el andaluz volverá a levantar el vuelo y que la afición se reconciliará con él Diego Tristán vive en el péndulo. Sus regates, sus goles, su determinación, han maravillado a toda Europa. En cambio, su aparente indolencia ha cabreado al deportivismo, lo mismo que soliviantó a la afición del Mallorca y llegó a enfadar a los seguidores del Atlético Algabeño. Tristán está en apuros. No tiene goles. Y, sin goles, se acabó el cariño de una afición insaciable.
10 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Varios personajes del fútbol que estuvieron unidos a él o que lo siguen estando hablaron para La Voz sobre su situación. Su ex-segundo entrenador (Gabriel Leis). «Como casi todos los genios, Diego es un poco incomprendido. Tiene tanta calidad...Lo que está claro es que no deja indiferente a nadie. En Mallorca, a veces, era muy criticado cuando no le salía nada. Daba la impresión que no ponía todo de su parte, pero lo mismo le ocurre a Rivaldo, por ejemplo. ¿Que chupa? Cuando le sale la jugada todo el estadio se levanta. Es así. Parece un jugador apático y que no lucha, pero siempre da la cara. Nunca se esconde. Esto es algo que nadie puede dudar». Su ex-preparador físico (Manuel Pombo). «En Mallorca pasaba lo mismo. Y eso a pesar de que marcó muchos goles. Diego es muy fuerte mentalmente. Pienso que la vivencia que tuvo en Palma le servirá para llevar mejor la actual situación. Es consciente de que su juego no gusta al público, a veces. Pero es tozudo. `¿Me chilla? Pues seguiré a lo mio`. Se nota su fortaleza mental en que no cambia su forma de jugar a pesar de los silbidos. Sabe que con los goles, el público cambiará. Claro que tiene algún defecto. Para el equipo es un sacrificio muy grande recuperar el balón y él a veces no valora ese esfuerzo. Arriesga la pelota, busca su jugada y perjudica al equipo. Pero juega así. De todas formas, creo que parte de la bronca que se llevó Diego en Riazor era por la frustación de la afición por lo acontecido en el Bernabéu». Su representante (Paco Durán). «Creo ciegamente en Diego. Es el mejor delantero de España, pero de muy lejos. Lo ocurrido son cosas del fútbol y hay que vivir con ellas, pero es muy lamentable y digno de un psicólogo, porque en cuanto meta tres goles volverá a ser el rey. No entiendo lo qué sucedió. Diego intenta hacerlo lo mejor posible porque va en su beneficio ¿Por qué los silbidos del otro día? No nos damos cuenta de que los futbolistas son personas y que estas cosas les afectan. Pero, insisto, hay que respetar la situación como algo inherente al fútbol». Su ex-compañero (Fernando Niño). «Creo que no se merece esto», dice Niño, que fue su compañero y amigo en el Mallorca: «Ha demostrado que ofrece rendimiento. Tal vez suceda que es un futbolista frío y que la gente no lo entienda, pero hay que recordar que se ha jartado de marcar goles. En el campo no se deja afectar por lo sucedido, pero a cualquier deportista le fastidia que su público le pite». Niño ve el futuro de Tristán con más claros que oscuros: «Allá donde juegue triunfará. No he hablado con él pero me gustaría transmitirle mi apoyo. Tal vez tenga cosas que mejorar, pero lo que no debe dudar nadie es que todo lo que tiene lo da. ¿Qué no le salen las cosas? Tiene guasa. No todos los días vas a meter tres goles». Su compañero (Joan Capdevila). «A nadie le gusta que le silben. Diego está afectado, pero espero que los compañeros podamos ayudarle. ¿Es justa la situación? La afición opina y hay que respetarla y los jugadores, en estas cosas, debemos quedarnos al margen. No sé por qué la grada la tomó con él, puede que su estilo de juego, pero ahora no va a cambiar su forma de jugar, que tanto éxito le ha dado». Su entrenador (Javier Irureta). «No me pareció justo. Es nuestro goleador en la Liga y hay que protegerle. Diego es un jugador de una gran calidad y atraviesa un momento en el que necesita comprensión. Cierto es que él tiene que poner un poquito de su parte. Es un jugador con gol y cuando no lo tiene, ha de sacrificarse. El otro día se juntó nuestra actuación con la derrota de Madrid. El público nos quiso recordar lo del Bernabéu. Hablaré con Diego y le animaré. Ha hecho 26 goles en Liga en año y medio. No está nada mal. Volverá a golear, pero deberá trabajar más porque nadie da facilidades. Así es la vida».